Se trata de Marcos Bruno, de 20 años, mendocino y estudiante de ingeniería de la Universidad de Cuyo, quien ha diseñado un robot que permitirá explorar el planeta Marte y contribuirá en las misiones científicas de la #NASA, dirigidas al espacio.

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El proyecto fue presentado por Bruno, en mayo del año pasado y en diciembre, fue elegido para viajar a #Estados Unidos a realizar una prueba sobre terreno, entre cientos de participantes; por The Mars Society, una entidad estadounidense que funciona conjuntamente con la NASA, y se ocupa del estudio científico del planeta Marte..

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El joven autor del proyecto, completó los formularios de una convocatoria por internet de la asociación experta estadounidense y meses más tarde, fue convocado para realizar el testeo del robot, en una base especial de la NASA, situada en el desierto de Utah, Estados Unidos. En la creación del robot, participó también Gabriel Caballero, de 21 años, estudiante de ingeniería en la Universidad Tecnológica Nacional (UTN).

El proyecto tiene como finalidad, colocar un GPS en el planeta rojo, para facilitar la exploración del mismo. El robot cuenta con señal de wifi, un brazo que permite portar una cámara y múltiples conectores en su interior; y, pese a su tamaño pequeño, tiene la capacidad de resistir las condiciones extremas de Marte. Además, el diseño incorpora cuatro ruedas y una especie de grúa.

El planeta rojo aún no ha sido explorado por el hombre, con lo cual el innovador robot constituirá un avance en los #Estudios cósmicos.

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En este sentido, Bruno, citado por El Comercio, explica, que uno de los aspectos más difíciles durante las dos semanas de prueba del robot, en la base de The Mars Society, fue “clavar el GPS” en el terreno del desierto; no obstante aclara que tras varios intentos, pudo lograrlo. Antes de ser seleccionado para la evaluación del robot en Estados Unidos, Bruno efectuó ensayos en el patio de su casa, donde también había fallado en la instalación del GPS.

La importancia de colocar un GPS en Marte radica, según Bruno, en que al existir varios GPS funcionando simultáneamente en el planeta, se crea una cadena que permite establecer “un sistema de posicionamiento global”. El único inconveniente, radica en que si uno de ellos se extravía o se destruye, todo el sistema se cae. En este caso, Bruno especifica que, para solucionarlo se debería instalar un GPS nuevo, que logre reparar el sistema completo.

En relación con la efectividad del proyecto, solo resta esperar los informes de The Mars Society. Mientras, Bruno sueña con algún día poder formar parte de la comunidad científica que investiga el planeta rojo y afirma, que todos pueden llegar; “hay que pensar una idea y mandarla en la convocatoria. No es cuestión de inteligencia, sino de ganas”.