A lo largo de la historia, la #ciencia nos ha llevado a caer en discusiones sobre si la pereza en algunos casos está relacionada con la inteligencia. Es casi una necesidad científica contrastar si la holgazanería en las personas con un alto coeficiente cognitivo es o no la respuesta al estrés.

A esta cuestión, también los pensadores exitosos aportan sus propias opiniones ideológicas. Por ejemplo, el CEO de Microsoft, Bill Gates decía que “contrata personas perezosas para hacer un trabajo duro porque siempre encontrarán una manera sencilla de resolverlo”. Que Gates utilice un silogismo para referirse al éxito de su industria informática, no afirma ni niega nada.

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Pero ¿Qué pasa si la ciencia confirma con estudios científicos que esas ideas del fundador de Microsoft no son vanas?  

Estas interrogaciones nos ponen en un lugar de razonamiento científico que busca descubrir si en realidad las personas perezosas y vagas son las más inteligentes, o que los hábitos de sedentarismo muestran una mayor actividad cognitiva en la raza humana. Pues bien, según la revista Journal of Health Psichology, en un artículo de la investigación realizada por la Universidad de Florida Gulf Coast, nos muestra que: los pensadores registran poca actividad física a diferencia de los individuos de baja “necesidad de cognición”.

Si bien la investigación ha examinado directamente la relación entre el pensamiento y la actividad física, esta tendencia no es absoluta, sino relativa.

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Aunque existen claras diferencias entre las personas que piensan más y las que piensan menos, no está del todo dicho si las preferencias individuales por la “necesidad cognitiva” se asocia con más o menos actividad física.

Se han ideado muchas premisas como base de un razonamiento intelecto a favor de las personas que prefieren pensar más. Por ejemplo, que se aburren menos por involucrarse más tiempo en sus pensamientos, que se interesan más por ejercitar su cerebro que por el ejercicio físico. Pero también se cree que la actividad física es un hábito de inteligencia, mientras que las personas poco pensadoras necesitan estimular su mente con actividades físicas para escapar del estrés o porque se aburren rápidamente.

Otra de las investigaciones anteriormente divulgadas en la National Center for Biotechnology Information (NCBI), sustentan en su descubrimiento que, las “intenciones estables de la percepción de control del comportamiento (PBC), son los predictores claves de los cambios en la actividad física. En consecuencia, nuestros hallazgos sugieren el valor de centrarse en las cogniciones en lugar de variables estructurales sociales cuando se modelan los determinantes de la actividad física”.

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Entre tanto, la Revista de la #Psicología del Deporte contradice la hipótesis antes mencionada, y plantea que las personas que practican algún tipo de actividad física suelen poseer mayores medidas de inteligencia y estabilidad emocional.

En general, se podría decir que las personas que practican algún tipo de actividad física se caracterizan por ser más independientes, tener mejor sentido del humor, ser más pacientes y optimistas, asimismo suelen poseer una mayor confianza en sí mismo. Entonces ¿Cómo puede ser que en el mundo sean más inteligentes las personas que registran menos actividad física si fuese cierto que el deporte implica una buena #Salud mental y física?

Lo que diversos estudios científicos muestran es solo relativo a algunos casos, no a la totalidad de la población; la misma ciencia enseña que la actividad física es sinónimo de una vida saludable que mantienen la salud cognitiva, evitan la obesidad y en muchos casos previenen enfermedades cardiovasculares.