La naturaleza no es la responsable de que las ciudades y pueblos de la República Argentina estén bajo el agua, sino que la mano del hombre, - y la mano de la política también -, influyen mucho para que las poblaciones estén sufriendo #Inundaciones. Cuando se decide utilizar tierras que no son fértiles para cultivar y se talan sus #Bosques, en primer lugar, el costo es económicamente alto, debido a que hay que fertilizarlas y segundo porque tierras como la Pampa Húmeda, en lugar de conservar sus cultivos de trigo, maíz y soja, terminan con peces y totalmente inundadas. No solo está sucediendo en lugares cultivables de la provincia de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y San Luis, sino también en ciudades..

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Si bien la explicación del sector político es que “la culpa es de la naturaleza, o nunca llovió tanto”, está científicamente comprobado que si no hay bosques, no hay absorción de agua, no hay transpiración de la planta que se convierte nuevamente en lluvia, y es imposible evitar las inundaciones que se han estado produciendo, ya que no están esos árboles que contienen el agua.

Según estudios del INTA, un bosque nativo absorbe unos 300 mililitros por hora de agua de lluvia. Si ese terreno tiene ganadería absorbe unos 200 mml por hora, pero si tiene soja solo 20 mml por hora, lo que produce las inundaciones.Y con ello las pérdidas millonarias. Durante el año 2016, las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y San Luis perdieron unos 18 mil millones de dólares.

En la provincia de San Luis sucedió algo que para muchos no es común, o que no se ha visto todavía, la creación de un río con caudal, profundidad y largo considerable en muy poco tiempo. Con una carga de 20 metros de profundidad y 30 metros de ancho, de un día para el otro se formó. La tierra se hace de goma, pareciera que se estuviera caminando en la luna.

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Fruto del desmonte indiscriminado en otras provincias, que ha repercutido en esta provincia.

La tala de árboles más las abundantes lluvias, no produjeron inundaciones, sino un río nuevo, que abre un cauce, pero que también va generando otros problemas a los productores, como el transporte. Este río que se lo ha denominado Nuevo, pertenece a la cuenca del Morro y como explica el Ingeniero Agrónomo e Investigador en el CONICET, Marcelo Nosseto, la formación de este río se debe a excesos hídricos debido a un cambio en la vegetación y en el uso del suelo. Esta cuenca estaba históricamente cubierta en su mayor parte por bosques de quebracho y algarrobo, que se caracterizan por evapotranspirar toda el agua de lluvia que les entra. Es decir, toda el agua de lluvia que cae en un terreno de bosque, vuelve a la atmósfera por evapotranspiración.

Cuando se reemplaza el bosque seco por #Agricultura, ocurre que la soja, el maíz tienen menos evapotranspiración, entonces dejan escapar agua por debajo de la zona de la raíz, sigue viajando a través de los sedimentos llegando a la capa freática.

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Esta capa hace unos años estaba muy profunda y hoy está muy superficial, debido a que ese drenaje profundo generado por la agricultura comienza a llegar a la napa y esta empieza a ascender. Es la causa básica y original de la formación de este río. Que generan muchas complicaciones a la infraestructura vial y que incluso pone en riesgo a la ciudad de Villa Mercedes cercana a este río.

Sin dudas todo esto es impactante, es sin dudas un ataque a uno mismo, no es que se esté en contra de la agricultura. Necesitamos que el campo se siga desarrollando, pero debemos cuidar a la tierra, porque la tierra no es de uno, es de todos y si muchos inescrupulosos no saben o no quieren cuidarla y debe haber un estado presente, que eduque y controle para que esto no siga sucediendo.