Los jóvenes de hoy en día no ven la televisión como antes. De hecho la mayor parte de las personas que ahora tienen menos de treinta años se enteran de las noticias a través del móvil o el ordenador. El público objetivo de las retransmisiones deportivas a través de la televisión es gente que ahora mismo tiene un buen trabajo y un buen sueldo. Bueno al menos lo debería ser, la crisis mundial ha hecho que esto no sea del todo cierto, pero eso es otro tema.

Para Bernie Ecclestone, máxima autoridad de facto de la Fórmula Uno, las redes sociales en particular e Internet en general no tienen interés comercial. Para él el público objetivo es otro, de hecho según él mismo "Prefiero llegar a la gente de 70, la nueva generación no tiene dinero", en lo que no le falta razón.

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Además añade que "No hay razón para tratar de llegar a los chicos de 15 o 16 años porque ellos no van a comprar los productos que anunciamos aquí". Analicemos por un momento estas durísimas declaraciones en contra del interés de toda una generación para un deporte como la Fórmula Uno.

Según Ecclestone, no hay target para las empresas que se anuncian en su deporte en la gente que hace uso de Twitter y Facebook. Obviaremos el hecho de que existen 1320 millones de usuarios registrados en Facebook, no creo que todos sean pobres diablos sin un solo dólar en el bolsillo que poder gastar en algo. Analicemos estas redes sociales como un target demográfico y asumamos que la mayor parte son jóvenes, es razonable al menos.

Evidentemente muy pocos jóvenes tendrán la capacidad de decidirse a comprar un Ferrari o un Mercedes, al menos si tenemos en cuenta el total de usuarios como baremo.

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Sin embargo Ferrari y Mercedes como escudería no viven de que la gente adquiera Mercedes o Ferrari tras ver sus carrera, sino de la publicidad. Los monos de los pilotos y los chasis de los monoplazas son emplazamientos publicitarios y además muy valiosos. Hace poco veíamos como las compañías empezaban a rondar a McLaren porque querían un buen sitio en la foto cuando Fernando Alonso saliera a correr al volante de esta escudería. Pongamos algunos ejemplos.

El Banco Santander es un banco, vive de captar cada vez más clientes y necesita que los nuevos, los jóvenes, se apunten a su club. No creo que Banco Santander quiera centrar su estrategia publicitaria en la gente de 70 años, por muy adinerados que sean y por mucho dinero que puedan dejar hoy en el banco.

Movistar es una empresa que se dedica muy decididamente a los móviles e Internet, sistemas dominados por los Millennials. Resulta muy improbable que el target principal de este tipo de empresas sea la gente de setenta años con smartphones y una conexión a Internet de última generación.

Ahora mismo los Millennials no tienen demasiado dinero, pero son los consumidores del futuro y si no se fidelizan ahora otro lo hará.