Chicago Bulls sigue en su racha de victorias que les acerca a los playoffs. De hecho en este momento están terceros en la clasificación de su conferencia. Su última victoria fue a domicilio frente a Los Ángeles Clippers en el Staples Center que comparten con Los Ángeles Lakers, en la ciudad del cine.

El primer cuarto empezó con varias rachas de largo recorrido para ambos equipos, que hicieron que los cambios en el marcador fueran muy amplios y que ninguno de los dos equipos fuera capaz de asegurar una ventaja que fuera sostenible en el tiempo, llegando en algún momento a estar algún equipo minutos sin marcar para inmediatamente pasar a anotar varias canastas en muy poco tiempo.

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El resultado una vez se aposentó el polvo fue de veintiuno a dieciocho para unos Chicago Bulls que salieron victoriosos del caos.

El segundo cuarto, por el contrario, fue completamente opuesto a lo visto en el anterior periodo. Los Ángeles Clippers lograron durante todo el cuarto superar a sus rivales. Con cada minuto el resultado fue cada vez un poco más amplio hasta llegar al final del periodo con un veintisiete a treinta y dos que les devolvía la ventaja. Ambos equipos se dirigían a los vestuarios con el tercer cuarto, donde se decidirían muchas cosas.

El tercer cuarto volvió a ver un vuelco completo en el marcador al inicio mismo del cuarto, en el que el Chicago Bulls comenzó con un diez a diecisiete que le entregó la ventaja en el marcador, que no volvió a soltar en todo el cuarto y que cada vez hizo un poco más amplia hasta cerrar el periodo con un treinta y uno a catorce que representaba un duro golpe para sus rivales sobre la cancha.

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Sesenta y cuatro a setenta y nueve y quince puntos de ventaja para Chicago Bulls en el global del partido, una diferencia que sería muy difícil recuperar para Los Ángeles Clippers.

El último cuarto fue sencillamente un paseo para los Chicago Bulls, que encontraron en su rival un oponente blandito que no fue capaz de plantarle cara. Ninguno de los dos equipos veía que el resultado fuera a cambiar en un partido que los Chicago Bulls tenían dominado, con lo que sencillamente se dejaron ir.