En algunas ocasiones se producen derrotas que, por lo inexplicable de estas, sencillamente quedan en la memoria por mucho tiempo. Esto es lo que vimos anoche.

El primer cuarto empezó con unos Denver Nuggets que lograron llevar la ventaja en la mayor parte de un cuarto que dominaron desde un juego agresivo y una efectividad anotadora que impuso el ritmo en un partido que los New York Knicks tuvieron que seguir con un juego a marchas forzadas que les llevó a empatar el partido en los últimos compases. Las defensas no estaban funcionando y parecía que todo se decidiría en el intercambio de golpes.

Sin embargo en el segundo cuarto llegó el golpe que dejó a los Denver Nuggets tirados en la lona y tratando de levantarse para comprobar si podían rascar algo en los dos últimos cuartos.

Anuncios
Anuncios

Para empezar no lograron más que una sola canasta en todo el cuarto, rascando además seis puntos desde la línea de tiros libres. Esa fue toda la anotación que hubo en un cuarto para olvidar. Ninguno de los jugadores de Denver Nuggets pudo dar la cara por el equipo. Incluso se permitieron el lujo de un airball, un lanzamiento que no llega a tocar el aro, en uno de los lanzamientos desde la línea de tiros libres. Tal era la falta de acierto del equipo que hubo momento en los que pareció que New York Knicks estaba jugando contra niños. El cuarto fue un despropósito desde el inicio hasta la bocina del final que les enviaba al vestuario a pensar en lo que había pasado. Treinta y un puntos habían recibido.

En el descanso lograron rearmarse y volver a la cancha con un deseo real de obtener un resultado positivo, llegando incluso a arañar once puntos a sus rivales.

Anuncios

El tercer cuarto acabó con un treinta y cinco a veinticuatro que no enjuagaba lo visto unos minutos antes sobre la cancha del Madison Square Garden.

El último cuarto acabó con ventaja de nuevo para New York Knicks, que tuvo la capacidad de imponerse de nuevo por veintitrés a diecinueve. Un partido que Denver Nuggets tratará de olvidar, aunque es difícil olvidar un ridículo semejante en el Madison Square Garden de Nueva York.