La selección española ahuyentó las críticas y los malos augurios con una victoria balsámica ante Bielorrusia por tres goles a cero. Esta se produjo en el cuarto partido de clasificación para la Eurocopa 2016 que se celebrará en Francia y que acogerá a 24 equipos que se ganarán su participación en la fase de grupos que se está llevando a cabo actualmente.

Si bien el grupo en el que está la selección española no parece ser de especial dificultad, el ambiente se había enrarecido tras la derrota ante Eslovaquia por dos goles a uno en la segunda jornada. Esta derrota, que no era definitiva ni dramática, sí que dejaba menos margen de error a la selección en los siguientes partidos.

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Además, fue importante por el modo en que se produjo, con una selección plana, sin profundidad ni pegada, incapaz de recuperar el juego que había asombrado al mundo en los últimos años.

España, que había encadenado una racha única de victorias, en dos Eurocopas y un mundial consecutivos, perdió su magia en el mundial de Brasil, donde fue humillada por Holanda y eliminada en la primera ronda. Desde entonces, el equipo estaba en crisis, buscando lo que el seleccionador nacional Vicente del Bosque llamaba una "transición ordenada" en la que fueran apareciendo las jóvenes figuras y desapareciendo sin tensiones los grandes nombres que llevaron al #Fútbol español a cotas nunca conocidas.

Sin embargo, los resultados y, sobre todo, el juego de la selección estaban siendo mediocres hasta ayer en que pareció recobrar parte del brillo perdido.

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Así, en la primera media hora del partido contra Bielorrusia, España desplegó parte del juego que había maravillado al mundo, depositando la responsabilidad en el joven Isco, un talento técnico que está llamado a dominar el futbol español en los próximos años y que le está poniendo muy difícil la titularidad a Bale en el Real Madrid.

Al lado de Isco, los nuevos nombres que pronto se harán más repetidos en las alineaciones de la selección: Callejón, Morata, Bruno o el todocampista Koke, la gran revelación de la pasada liga en el Atlético de Madrid.

Entre todos, firmaron el 3-0 con el que finalizó el partido, tranquilizando y volviendo a animar a una afición que últimamente mostraba su desconfianza.