Los Detroit Pistons son ahora mismo un equipo que tiene muy pocas victorias pero que siempre resulta peligroso frente a cualquier oponente. Su juego es tremendamente adaptativo y puede muy bien dar un susto a cualquier equipo que acuda a jugar contra ellos pensando que son un rival fácil de batir. Atacan muy bien los puntos débiles de cualquier equipo y les resulta tremendamente sencillo hacer que el partido caiga en su terreno. Por el contrario Los Ángeles Clippers son un equipo al que últimamente le cuesta mucho hilar los partidos con su juego, pues parecen tener más calidad que resultados. El partido podría complicárseles.

En el primer cuarto los Detroit Pistons empezaron dominando claramente en el marcador, producto de un inicio pésimo de los jugadores californianos.

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Sin embargo estos lograron ponerse por delante en el marcador apoyándose en Hedo Turkoglu y Blake Griffin y parecieron dirigirse raudos hacia la victoria. Muchos en el Palace of Auburn Hills empezaban a conocerse muy bien la historia que estaban presenciando. Sin embargo los de Michigan lograron secar repentinamente la faceta ofensiva de sus rivales y antes de que pudieran darse cuenta estos estaban por debajo en el marcador por 6 puntos. Al final todo quedó en un 27 a 25 fruto de una nueva racha de los Clippers.

En el segundo cuarto los del estado de Michigan lograron abrir una enorme brecha en el marcador de diez puntos, lo que parecía una buena señal para ellos. Sin embargo cayeron en su propia trampa y durante mucho tiempo los jugadores de Los Ángeles Clippers pudieron evitar gran parte de la anotación de sus rivales presionando a lo largo de todo el campo.

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Esto facilitó que el equipo californiano obtuviese un 3 a 15 de parcial y lograsen ponerse por delante en el marcador. Sin embargo al final del cuarto los Detroit Pistons habían conseguido llegar a obtener una ventaja en el marcador y cerrar el cuarto con un 24 a 23 que les prometía mucho en la segunda mitad.

En este segundo tiempo los californianos salieron a romper el partido y desde el principio establecieron un nuevo estilo de juego. Canasta a canasta fueron imponiendo un intercambio de canastas que siempre les beneficiaba a ellos, con lo que en el resto del partido lograron un 56 a 47 que acabó con las esperanzas de los Detroit Pistons de ganar el partido.