El ciclista británico nacido en Kenia, Chris Froome, aclaró ayer las dudas que pesaban sobre el desarrollo de su temporada en 2015 y manifestó que de nuevo el Tour de Francia sería su gran objetivo.

Froome se había mostrado molesto en la presentación del recorrido del próximo Tour del año que viene al considerar que perjudicaba enormemente a los especialistas, como él, contra el crono. En su momento, quizá disgustado, hizo unas declaraciones de que no estaba clara su participación en la prueba francesa e incluso llegó a flirtear con La Vuelta que para él tiene recorridos más equilibrados.

Sin embargo, como todos los especialistas suponían, no se trataba más que de una pataleta infantil y Froome volverá a competir en la Grand Boucle, que se anticipa sobre el papel como una de las que tendrá el mejor plantel competitivo de la historia.

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Con este anuncio, Froome descarta ya el Giro de Italia que tendrá que esperar a otra ocasión para que el ciclista del Sky participe. Froome manifestó que se trataba de una carrera para escaladores y que apenas entrenaría contrarreloj este año.

El Tour de Francia, que presentó hace algunas semanas su recorrido, prácticamente ha reducido los kilómetros contra el cronómetro a la mínima expresión, con una única prueba contrarreloj de solo 18 km. Y al contrario, ha aumentado los finales montañosos, sobre todo los finales cortos y explosivos, a imitación de lo que La Vuelta a España lleva haciendo en los últimos años y que tan buen resultado le está dando.

Por su parte, los demás equipos siguen reforzándose para la nueva temporada y el Tinkoff de Alberto Contador anunció la contratación del escalador y campeón italiano Iván Basso, que intentará ayudar al ciclista madrileño en su asalto al título.

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Basso, que cuenta ya con 37 años, había concedido con Contador en su época del Discovery. Manifestó que Contador era, sin duda, el atleta más ambicioso que había visto nunca y que lo veía capacitado para hacer el doblete Giro-Tour en el caso de participar en la prueba italiana. El ciclista italiano consideró que el Tinkoff, propiedad del millonario ruso, era posiblemente el mejor equipo del mundo.