El partido entre Los Ángeles Clippers y los Phoenix Suns fue uno de los más duros del año. Ambos equipos plantearon el juego ya desde el inicio como un combate directo y al cuerpo a cuerpo, con defensas muy duras y ataques muy largos que forzaron a ambas escuadras a esforzarse sobremanera para alcanzar el aro.

El primer cuarto fue el más disputado de todos. Ambos equipos presionaron en todo el campo y no dejaron en ningún momento que el otro equipo jugara cómodo. Las estrellas tuvieron que jugar desde el principio con los focos fijos en ellas mientras se echaban a sus escuadras al hombro para poder llegar a soñar siquiera con un resultado mínimamente positivo frente a unos rivales que no dejaron en ningún momento resquicios por los que pasar.

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Al final del cuarto, un 28 iguales que muestra la igualdad de los equipos.

En el segundo cuarto, ambos equipos continuaron con el juego de desgaste que fue minando las resistencias hasta el punto de mandar a muchos jugadores al banquillo para poder recuperar fuerzas. Los Ángeles Clippers rotaron mejor en este cuarto y lograron distanciarse 3 puntos en el marcador, lo que para muchos era un gran logro. Al final 32 a 29 y mucho por luchar aún entre los jugadores angelinos y los Phoenix Suns.

En el tercer cuarto la historia se repitió, con unos Los Ángeles Clippers mucho más acertados en el manejo del cansancio acumulado y que lograron llevar de nuevo el marcador a su favor, en este caso con un 29 a 23 que, en un partido tan trabado, es un gran resultado. Al final del cuarto los jugadores angelinos parecían algo más cansados que sus rivales, que esperaban en el último cuarto dar el golpe definitivo que les colocara por delante en el marcador y les permitiera ganar el partido.

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En el último cuarto el cansancio hundió a Los Ángeles Clippers, que no pudieron terminar bien el cuarto y acabaron por ceder un empate en el marcador que enviaba a ambos equipos a la prórroga. 32 a 23 y un total de 112 iguales.

Parecía que el partido se decidiría en un lanzamiento de moneda y ambos equipos dejaron los balones importantes a sus estrellas. Fue en este punto donde Blake Griffin demostró por qué es el mejor jugador de su equipo y pidió la pelota para un último lanzamiento que además, para mostrar de qué pasta está hecho, fue de tres. 121 a 120 para Los Ángeles Clippers y un triple sobre la bocina que cerró un gran partido para ambos conjuntos.