Los Ángeles Lakers son ahora mismo uno de los equipos con peores estadísticas de toda la Conferencia Oeste. De hecho solo están por encima de un equipo que ha perdido a su base titular y que desde entonces cuenta sus partidos casi sistemáticamente por derrotas, los Minnesota Timberwolves. Llevan un balance de 6 victorias por 16 derrotas y el mayor problema que tienen en este momento es que no parece que puedan mejorar de manera sostenible sus estadísticas para el resto de la temporada. Por el contrario los Sacramento Kings, otro equipo californiano, está noveno en la misma conferencia con 11 victorias y 11 derrotas y con un juego que convence mucho más a los aficionados.

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En principio parecía que el Staples Center de la ciudad de Los Ángeles iba a presenciar otra derrota de un equipo de la ciudad.

El primer cuarto fue claramente para los Sacramento Kings, que plantearon el partido de la manera adecuada para que las genialidades de Kobe Bryant no fueran tan abundantes y que, además, el resto del equipo acabara por no poder depender en tan alta medida de la gran estrella de purpura y oro. Lograron en el primer cuarto mantener el control del partido y llegaron al final del tiempo reglamentario con un marcador de 29 a 24, 5 puntos de ventaja que empezaban a abrir hueco frente a un equipo que, aunque tuviera pocas oportunidades, seguía teniendo a uno de los mejores jugadores de la liga entre sus filas.

En en segundo cuarto el planteamiento fue similar.

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Control de la principal estrella del equipo rival y anotaciones sencillas que les volvieron a ofrecer un resultado positivo, en este caso de 26 a 22 y que ya les colocaba 9 puntos por encima de Los Ángeles Lakers. De camino a los vestuarios todo parecía ir de la manera adecuada para los Sacramento Kings.

Sin embargo a la salida de los vestuarios los jugadores de Los Ángeles Lakers entraron en una dinámica positiva en base a continuas jugadas que dejaban a alguien en una buena posición para anotar y fueron minando progresivamente la capacidad de los jugadores rivales de hacer buena la estrategia que les había funcionado de manera tan efectiva en los dos anteriores cuartos. Al final 26 a 32 para Los Ángeles Lakers y ya solo 3 puntos de ventaja para los Sacramento Kings.

En el último cuarto Carlos Boozer (6 puntos) y Kobe Bryant (8 puntos) se pusieron a trabajar para destruir completamente la defensa de unos Sacramento Kings que ya estaba en ese momento con las piernas algo flojas y sin saber exactamente como detener a los angelinos, que acabaron por imponerse en el marcador final por 95 a 98 en un partido que Los Ángeles Lakers acabaron por ganar tirando de sus estrellas.