En épocas en las cuales el escándalo de dopaje ensombrece al mundo deportivo en diferentes disciplinas, en Sudáfrica hay un motivo para destacar que tiene como protagonista a Mokgadi Caster Semenya. La joven atleta sudafricana, oriunda de Ga-Masehlong en la provincia de Limpopo, ha superado con esfuerzo y sacrificio todas las dificultades que se le pusieron en el camino.

Quien fuera medallista de plata en la última cita olímpica en Londres, en ocasión de los 800 metros, ha recuperado su mejor forma en su país con los triunfos en las competencias de vuelto a su mejor forma con el triunfo en las pruebas de 400 (50.74 segundos) y 800 metros (1:58.45) en el campeonato nacional.

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Dichas actuaciones, que se concretaron con los mejores tiempos en esta temporada, le valieron para conseguir los tiempos necesarios para clasificarse a los JJOO de Río en ambos eventos.

Este grato presente le permite a Semenya dejar atrás un pasado en el cual no sólo se destacó con grandes presentaciones en el Mundial de #Atletismo de Daegu 2011 y Berlín 2099, lugares en donde se subió al podio con la presea de plata y oro respectivamente, sino también se vio envuelta en un escándalo con pocos precedentes en el deporte luego de su participación en la capital de Alemania. Tras consagrarse con un crono de 1:55.45, la atleta de 25 años fue el centro de atención cuando los medios de comunicación y otras corredoras cuestionaron su género, motivo por el cual la Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo (IAAF) pidió un estudio para verificar el sexo en los días posteriores al Mundial.

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Las sospechas sobre la corredora de media distancia fueron tema de difusión mundial en esos días, divulgación que fue tomando fuerza teniendo en cuenta que los resultados de un test previo a la competencia en Berlín habían arrojado niveles de testosterona superiores a lo normal. Este caso emblemático que revolucionó a la comunidad científica ligada al deporte de alto rendimiento y motivó la crítica de organizaciones políticas de Sudáfrica en favor de Semenya, misma posición que su entorno familiar que se sumaron a la declaración, ha revelado a partir de los estudios que la atleta padece una anomalía cromosómica.

Las pruebas médicas han demostrado que no tiene útero y sí testículos internos, que serian responsables del elevado nivel de testosterona. A partir de ese momento fueron varias las especulaciones de la prensa sobre el futuro de quien festejase su primer título en los en los Commonwealth Youth Games Caster de 2008. Lo concreto fue que la medalla y el premio, que bien supo ganarse Semenya en competencia, han quedado en su poder y tras las conclusiones de expertos médicos, la joven sudafricana no quedó expuesta a ninguna suspensión sino todo lo contrario, se le permitió competir como mujer sin ninguna limitación.