Una de las crisis humanitarias más importantes en #Europa tras la Segunda Guerra Mundial la padecen miles de personas en Siria que intentan escaparle al conflicto bélico que azota Oriente Medio. Los refugiados buscan cobijo en Europa cruzando el Mediterráneo en un intento que ha resultado trágico para gran parte de la población, en tanto, quienes lograron pisar territorio europeo no encuentran respuesta de parte de la Unión Europea. El conflicto que se ha cobrado la vida de más de 200.000 personas y tiende a extenderse con el correr de los meses ha motivado la salida de unos 5 millones de refugiados en Siria.

Ubicada en la costa oriental mediterránea y con una población de 22,85 millones de habitantes, Siria está actualmente sumida en la Guerra Civil, la cual estalló en 2011 luego de la dictadura que inició en 1970 con la familia al-Asad.

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Hafez al-Asad y continuó bajo el mando de su hijo, Bashar. El enfrentamiento que se prolonga hasta el día de hoy radica en la disputa del territorio sirio por parte de varias facciones con el Estado Islámico como protagonista no sólo en Siria sino también en Irak. La lucha por el poder que deja secuelas en una población que intenta dejar sus hogares en busca de una mejor futuro en Europa tiene a Siria en el centro de la escena en el marco de un contexto crítico que no encuentra solución.

El sufrimiento de los refugiados es un tema que no le escapa al Comité Olímpico Internacional, que en un año olímpico ha enfocado su mirada a la república árabe soberana del Oriente. Tal es así que el nadador sirio Ibrahim Al-Hussein, refugiado y minusválido de guerra de 27 años, ha sido protagonista en uno de los relevos de la antorcha olímpica que se encendió el pasado jueves en Olimpia y recorre Grecia, país que albergó a más de 8000 migrantes en el mes corriente, previo a su desembarco en Brasil, sede de los #Juegos Olímpicos del 5 al 21 de agosto.

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El atleta oriundo de la zona siria de Deir Ezzor, que sufrió la amputación parcial de una pierna en un bombardeo, recibió la antorcha de manos del presidente del Comité Olímpico griego, Spyros Capralos y recorrió 200 metros en un campo de migrantes en Atenas como imagen y muestra del sufrimiento que viven millones de refugiados a nivel mundial. Ibrahim, que recibió asilo en Atenas luego de cruzar el Mar Egeo en 2014 en una decisión que implicó abandonar su país y su familia, se mostró a favor del trabajo durante el relevo de la llama olímpica en un claro mensaje que tiene como destinatarios a todos los atletas de todo el mundo que migraron y sueñan con un futuro promisorio.

Electricista de profesión e hijo de un profesor de natación, se entrena a diario en un complejo deportivo en Atenas, donde competirá en los campeonatos nacionales de natación en busca de la clasificación a la cita olímpica, la cual tendrá la participación de un grupo de 10 refugiados bajo la bandera del equipo olímpico según ha confirmado el COI, que creó un equipo de atletas refugiados bajo las normas de cualquier otra delegación olímpica.

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