Era el hombre de casa, el único capaz de mover a miles de fanáticos y llenar todo un circuito de color amarillo, más de 106 mil para ser un poco exacto, sí, ese es Valentino Rossi, nueve veces campeón del mundo y una leyenda viva que acudió a la cita en Mugello, Italia, para correr el gran premio de casa y cortar una racha negativa en una carrera “especial” para él, no gana desde el 2008 la cita italiana.

Todo fue perfecto hasta el domingo, con pole el sábado, un casco especial con el nombre de “Mugiallo”, un claro juego de palabras entre el nombre del circuito y el amarillo, su color predilecto. Se apagaban los semáforos y salía Valentino Rossi comandando el pelotón hasta la primera curva en donde su compañero pudo adelantarlo, sin embargo, se mantuvo a la rueda de Jorge Lorenzo en una batalla que se iniciaba bien temprano.

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Por espacios Valentino le mostraba la moto, Lorenzo se denfendía, pero era “Il Dottore” el mejor posicionado, detrás del actual campeón del mundo el italiano aprovechaba el rebufo (chupada) de la moto del mallorquín para dominarlo en la infinita recta que tiene el circuito, la segunda más larga del mundial. Las motos al máximo y los pilotos de Yamaha daban un recital a sus contrarios, pero todo cambiaría.

Cuando faltaban 15 vueltas para el final y corrían el noveno giro ocurrió lo inesperado, en plena batalla entre los hombres de Yamaha se dio una explosión... era el motor de Valentino, ese que lo ayudó durante todo el fin de semana le decía ciao, humo por el escape y un adiós prematuro para el hombre de casa.

Así culminó Rossi su participación en Mugello, diciendo Muciao a los miles de tiffosi que se acercaron a estas tierras toscanas para auparlo y llevándose su segundo cero esta temporada.

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En Yamaha, pese a la victoria, ahora todo es incertidumbre y es que hacía mucho tiempo que no se veía una, perdón dos, explosiones de motor en la casa de los diapasaones.

Con mejor suerte corrió Lorenzo, que se llevó una merecida y justa victoria en Mugello, pero que también sufrió los males en el Warm up, cuando fue su motor el que estalló, sin embargo, con la suerte del campeón, montó otra unidad que lo llevó a la victoria.

En definitiva ahora hay mucho que analizar para la casa japonesa que viste de azul y lleva patrocinio español, porque no es normal que las dos mejores motos del campeonato se rompan el mismo día con tan solo un par de horas de diferencia. Yamaha deberá investiga y buscarle una rápida solución, así lo demanda el espectáculo y así lo demanda ser el actual campeón. #Europa #Automovilismo