Mientras que en el resto del mundo se disfrutaría de una Selección que ha sabido llegar a una definición de Copa del Mundo y de dos finales de Copa América, en Argentina la Selección de #Fútbol comenzaba la era Bauza con muchos interrogantes ante Uruguay. La gran mayoría de la gente, valoró y agradeció el regreso del mejor jugador del mundo, Lionel #Messi, luego de su aparente renuncia por la frustración sufrida tras la tercer final consecutiva en tres años. Y al menos en Mendoza, se lo hicieron sentir a ese jugador que fue injustamente bastardeado una y otra vez, quien recibió el cariño del público mendocino.

Una ofensiva con recambio

La Selección #Argentina se estrenó en el ciclo de Edgardo Bauza con un interesante cambio de nombres en los últimos metros.

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Con la presencia de Pratto y Dybala, complementándose a Messi y Di María, la albiceleste brindó una interesante primera parte dándole oxígeno y entusiasmo a una delantera que arroja dudas los últimos años. La falta de eficacia de Higuaín, el bajo nivel de Agüero y las preocupantes lesiones de Di María llevaron a poner el foco del conflicto en una ofensiva que el propio Bauza se propuso resolver, con la presencia de jugadores frescos en busca de las alternativas y el recambio que no hubo en los ciclos anteriores.

Hasta su posterior expulsión, el delantero de la Juventus había hecho todo bien. Se mostró movedizo, inquieto e intercambió varias jugadas con Messi y Di María. Inclusive se animó a definir cuando el mismo capitán le cedió el balón pero el remate pegó en el palo, rebotó en Muslera y se fue cerquita del poste pidiendo permiso.

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Y sería el propio '10' quien abriría el marcador en una jugada personal en medio de camisetas uruguayas, su disparo se desviaría en Giménez y descolocaría a Muslera. El primer gol de la era Bauza, lo ponía la máxima figura, como si fuera en señal de respeto y en agradecimiento. Llegaría la expulsión de Dybala y el llanto desconsolado del nueve de la 'Vecchia Signora', como alguna vez con el propio Messi en aquel amistoso ante Hungría. La gente, a pesar de la equivocación, le recompensó con una ovación a un jugador que seguramente volverá a vestir la albiceleste.

Equilibrio: el toque de Bauza

Inclusive con un jugador menos, Bauza logró imponer su famoso equilibrio del que siempre pregona y se enorgullece. Argentina sufrió poco a Uruguay y se animó a por momentos a llevar peligro al área de Muslera dominando el partido, gran parte del mérito se lo llevaron el tandem Mascherano-Biglia, que se hicieron dueños del centro del campo. Alario y Gaitán saltaron a la cancha para intercambiar oxígeno al ataque por Pratto y Di María, respectivamente.

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Una victoria mesurada que invita a la ilusión por lo propuesto durante los 90', aún en la desventaja numérica. Por el equilibrio demostrado sobre todo en la segunda parte y el recambio que tanto necesita el ataque que lleva a la Argentina directo al liderato. Y por esa jerarquía que aporta el mejor jugador de la actualidad, que quiso volver a vestir la camiseta de su país.