La inflación de junio, según la última medición del INDEC, fue de 1,3%, lo que la convierte en la más baja del 2014 y confirma la tendencia decreciente en el alza de precios según el organismo oficial. Claro que, mientras tanto, los números que arrojan desde el Congreso o de son mayores y la brecha entre ambos índices se mantiene. Y en el medio, sobrevuela la pregunta: ¿es confiable la inflación que informa el gobierno?

Mientras que el rubro alimentos y bebidas volvió a mostrar uno de los aumentos más bajos (un 0,8 %), las principales subas se percibieron en Vivienda y servicios básicos (3,3%) y Atención médica y gastos para la salud (3,1%). La quita de subsidios de servicios de los hogares y el aumento en las cuotas de los servicios de medicina prepaga explican esto.

Por su parte, el promedio de las mediciones realizadas por consultoras privadas fue del 1,7%.

El 1,3% de junio representa una décima menos que el valor del mes anterior, aunque en el balance del semestre la tendencia es considerable, sea que se tome el IPCNu o el de las consultoras: en enero la inflación había sido de 3,7% según el INDEC, mientras que en febrero fue de 3,4%. Para los mismos meses, las mediciones privadas habían sido de 4,6% y 4,3%.

De todas maneras, al margen de la brecha y de las dudas que la misma plantea ante el índice oficial que se renovó este año, lo cierto es que para el INDEC la inflación acumulada en el primer semestre de 2014 fue de 14,2%, mientras que, en promedio, los privados midieron 24,5%. En esa diferencia, y en las distintas proyecciones de inflación anual (varios economistas hablan de que el alza de precios de 2014 superará el 35%), se explican los reclamos de distintos sectores gremiales para reabrir las paritarias, ya que aseguran que en lo que va del año el poder adquisitivo se perdió ostensiblemente. Y si a esto se suma la no actualización del mínimo no imponible del impuesto a las ganancias, la situación se torna peor para los asalariados que no alcanzan a percibir buena parte de los aumentos.