Mucho se ha dicho sobre la riqueza que atesora el Estado Vaticano en sus arcas, y a pesar de la crisis que sin embargo éste mantenía, el descubrimiento de una fortuna "olvidada" (cientos de millones de euros, de acuerdo con el cardenal australiano George Pell, prefecto de la secretaría de Economía) cayeron como un milagro para las cuentas vaticanas. No obstante, es un hecho más que innegable que esto no hubiese sido posible sin la gestión y mediación del Papa Francisco, un gran personaje que a su llegada a la Santa Sede se ha caracterizado por conservar, amén de la humildad y empatía con las causas de los más necesitados, una pulcritud en su actuar como responsable de la Santa Sede.

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Con una personalidad muy particular, luego de haber fungido de joven como técnico químico, la formación sacerdotal es lo que ha caracterizado toda la vida del actual Papa de la Iglesia católica. Por tanto, vale la pena recordar, a grandísimos rasgos, cuáles son sus orígenes.

El Papa Francisco, cuyo nombre secular es Jorge Mario Bergoglio, fue ordenado sacerdote en 1969, luego de entrar como novicio de la Compañía de Jesús y, tras un periodo de trabajo como superior provincial en Argentina,  como rector de la Facultad de Filosofía y Teología de San Miguel, así como del Colegio Máximo, tiene una formación jesuita. Recorrió brevemente Alemania y Buenos Aires hasta establecerse en Córdoba.

Antes de ser considerado para ocupar el solio de San Pedro, Bergoglio fungía como presidente de la Conferencia Episcopal Argentina y, tras la renuncia del Papa Benedicto XVI, el cónclave eligió a Jorge Mario Bergoglio, quien manifestó su voluntad de ser llamado "Francisco", como el Santo de Asís.

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De esta forma es como, grosso modo, el trayecto del actual Papa, el primero de origen americano, el primer hispanoamericano, tiene antecedentes pulcros y de naturaleza sencilla. No obstante, a pesar de la humildad de corazón que lo caracteriza, su eminente trayectoria, así como la fluidez para hablar varias lenguas, pues es un políglota, amén de su notable preocupación por los pobres y marginados, se ha destacado como un Papa muy singular.

Su ánimo afable y su liderazgo lo han convertido en una figura internacional. Hay que recordar que, luego de su elección como Papa, fue nombrado como una de las cien personas más influyentes, como parte del grupo de líderes mundiales, fue portada de la revista Rolling Stone y nominado como persona del año en 2013.

Por ende, no es casual que dentro de su gestión en la sede de la Iglesia católica haya puesto las cuentas claras, como una consecuencia de la coherencia entre lo que se dice y se hace. Como una marca de autenticidad, de sencillez. Y no era para menos, toda vez que en la sencillez radica la verdadera grandeza.