¿A qué se llama “fracking” o “estimulación hidráulica”? según el sitio argentinasinfracking.org, el fracking es una técnica de extracción de gas y petróleo de yacimientos no convencionales, generalmente de formaciones de esquistos, arenas compactas y mantos de carbón. No sólo existe esta definición, sino que además encontramos la que nos brinda el sitio oficial de YPF, quien define a la “estimulación hidráulica” como el método que se utiliza para la producción de los hidrocarburos alojados en formaciones de baja porosidad. Dos conceptos que permiten que uno se pueda hacer una idea de qué quiere decir cuando se habla de “fracking” o “estimulación hidráulica”.

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¿Cómo funciona? YPF afirma que el proceso de extracción “consiste en la inyección de un fluido compuesto por un 95% de agua; 4,5% de arena y 0,5% de aditivos para crear las vías necesarias por las cuales los hidrocarburos fluyan de manera natural. Esta operación se realiza en etapas y por sólo 1 a 2 días. Una vez finalizada, el pozo queda en producción por los próximos 20 a 40 años”.

Mientras que el sitio web “#Argentina sin fracking” sostiene que “para acceder a ellas (a formaciones geológicas donde pueden extraer gas y petróleo) se debe perforar hasta la formación que alberga los hidrocarburos, empleando una técnica de perforación mixta. En primer lugar, se perfora verticalmente y posteriormente se continúa de forma horizontal… Los yacimientos no convencionales donde se utiliza el fracking son formaciones poco permeables y...

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Para liberarlos se debe fracturar la roca inyectando millones de litros de agua a alta presión, mezclada con arena y una serie de aditivos químicos”. Un mismo proceso genera diferentes enfoques y valoraciones.

¿Cuáles son los impactos de dicho proceso? El sitio “Argentina sin Fracking” informa que realizar la “estimulación hidráulica” en nuestro país traerá consecuencias negativas: “El agua inyectada para la fractura puede alojarse en fallas geológicas, produciendo la lubricación de las placas e incrementando la actividad sísmica”; “El 90% del gas natural se compone de metano, un gas con un potencial de efecto invernadero 21 veces superior al del dióxido de carbono”; “...por cada pozo se utilizarán 20 millones de litros de agua en el proceso de fractura”. Caso opuesto, YPF sostiene que la “extracción de hidrocarburos” traerá prosperidad e independencia económica a nuestro país. Además, afirma que la “estimulación hidráulica” no provoca terremotos porque “la intensidad de la actividad sísmica proveniente de la inyección es 100.000 veces menor a lo detectable por los seres humanos”; no compromete el abastecimiento de agua porque “En Neuquén se utilizará el 0,1% del caudal de los ríos frente al 5% utilizado en riego y consumo humano.

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El 95% restante continúa su curso”. 

¿Qué se esconde detrás de esto?; ¿De cuántos millones se habla?; ¿La ciencia responde a intereses o es que están hablando de procesos distintos? Uno dice una cosa y el otro, literalmente, lo contrario; Si en Francia se prohibió esta actividad por sus consecuencias naturales, ¿Por qué en Argentina siguen apostando?

La cuestión parece ser que no se le da mucha importancia a lo natural y si a lo económico. La empresa nacional Y.P.F. y la norteamericana Chevron firmaron un acuerdo para realizar el “fracking” en la formación Vaca Muerta, provincia de Neuquén. Un acuerdo millonario que más bien incita a pensar que apuntan más al autoabastecimiento y fomentar la “estimulación hidráulica”. Es una guerra discursiva entre ambientalistas e YPF que parece no tener fin, porque ambos usan las mismas armas, fundamentan lo que dicen, y la diferencia está en las consecuencias. No se sabe quién miente y quién dice la verdad. #Negocios