En el nuevo memorando de entendimiento que se ha alcanzado entre Grecia y sus acreedores internacionales, se establecen una serie de medidas que el gobierno del país debe tomar para poder obtener acceso a un nuevo programa de rescate de tres años, en el cual se estima que el volumen total del programa puede alcanzar los 85.000 millones de euros.

Para esto, Grecia tendrá que movilizarse rápidamente para privatizar su operador de red eléctrica, sus puertos marítimos e incluso los aeropuertos. Se estima que las ganancias que se obtengan por tales privatizaciones alcanzaran el total de 6.400 millones  de euros entre el año 2015  y 2017.

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Por lo que se puedo ver en el acuerdo, Atenas ya está comprometida a dar comienzo a estos pasos el próximo mes de octubre con el objetivo de privatizar su operador de red eléctrica ADMIE, salvo que logren encontrar un esquema alternativo que les brinde unos resultados similares. Regresando al tema de los puertos y aeropuertos, las autoridades del país están completamente comprometidas a privatizarlos “en las condiciones actuales” al licitante ganador.

El licitante ganador se decidió a finales del 2014, siendo la compañía alemana Fraport el licitante ganador del acuerdo para operar los 14 aeropuertos regionales de #Grecia, pero dicha transacción se vio retrasada luego de la llegada al poder del gobierno izquierdista de Alexis Tsipras durante enero.

Pero las privatizaciones y ventas que tendrá que hacer el país no se detienen ahí, incluso se mencionó a mediados de julio que Grecia posiblemente tenga que vender parte de su territorio, en concreto, algunas de sus islas, para de esta forma poder encargarse del pago de la deuda.

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Varios economistas han comentado que dichas privatizaciones suponen un control sin precedentes en la economía de Grecia por parte de los acreedores y que no beneficiaran en si a los griegos. Incluso argumentando que este tipo de medidas no se pueden ver como reformas, ya que estas no pueden ser reformas supuestamente dirigidas a mejorar el funcionamiento de los servicios públicos del país, sino que tienen el único objetivo de recaudar fondos para poder pagar la gran deuda del país.

Podemos decir que el ambiente que se vive en Grecia es de derrota absoluta, y que la clase política en general está dispuesta a aceptar prácticamente cualquier cosa que se les pueda poner como condición con tal de que se lleve a cabo el rescate que les dará una gran suma de dinero.