Juan Reinaldo Sánchez tuvo ocasión de conocer muy bien a Fidel Castro, "La tercera" le entrevistó y habló largo y tendido sobre el dictador además de los temas de actualidad que afectan a la relación entre Cuba y Estados Unidos.

Un hombre que integró la guardia personal de Fidel podría contar anécdotas y sucesos por doquier, pues no solo tuvo la oportunidad de vivir grandes experiencias sino que tuvo a buen recaudo todas en una gran memoria y en los apuntes que hacía de ellas, por si en un futuro podía escribir un libro.

En algunos momentos, mientras estaba sentado al lado de Fidel Castro le tocó, incluso, probar la comida que recibía el mandatario antes que él, para evitar los envenenamientos.

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Vivir al lado de un hombre al que han atentado más de 100 veces es algo que curte. Al vivir codo con codo con Fidel, como no, tuvo contacto con su hermano Raúl e incluso tuvo constancia de uno de los grandes secretos, su isla privada de Cayo Piedra, el "Aquarama II", que cuenta con piscina y yate de lujo . 

En 1988 este hombre que llegó a ser Teniente Coronel, tuvo la desgracia de descubrir una conversación de Fidel con el ministro del interior de la época, Abrantes. En ella se dio cuenta que su amado líder estaba dirigiendo el tráfico de cocaína como si fuera el dueño de un cartel. Se sintió engañado y aguantó en silencio hasta que en 1994 quiso jubilarse anticipadamente. Esto lo pagó con dos años de cárcel y al cumplir su condena, intentó 10 veces escapar de la isla.

En 2008 alcanzó su objetivo y, ¿dónde iba a vivir? pues en Miami, exilio de la mayoría de los cubanos, donde se puso manos a la obra para ordenar sus apuntes y sobre todo los recuerdos de una época.

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Como muchos de los exiliados cree que no se deberían haber acercado posiciones, ya que Cuba podría caer definitivamente con la posición de grave crisis que se vive en su único aliado, la Venezuela de Maduro.

 La relación entre los dos hermanos siempre fue cercana, según Juan Reinaldo, Raúl ve a Fidel como un padre sustituto, e incluso al día de hoy, en los pocos momentos de lucidez de Fidel, Raúl escucha con atención. La enfermedad del líder de la Revolución Cubana está en un estado que no le ha permitido hacer valoraciones en público y está seguro que si ha dado el visto bueno ha sido porque al país no le queda prácticamente otra alternativa.