Con la rúbrica del acuerdo de paz, el presidente de Sudán del Sur, Salva Kiir, cerró el último capítulo de la guerra civil en el país más joven del mundo. Su contrincante, el ex vicepresidente y general del Ejército de Liberación del Pueblo de Sudán, Reik Machar, había firmado el tratado diez días antes.

Las Naciones Unidas son en parte las responsables de este acuerdo de paz entre los beligerantes. Si bien delegó la cuestión a la Unión Africana y contó con el apoyo de celebridades como George Clooney, amenazó con intervenir directamente si el acuerdo no se firmaba. Las acciones implicaban sanciones económicas para Sudán del Sur, así como también embargos en la venta de armas.

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En la capital del novel país africano, Juba, y en compañía de los presidentes de Kenia, Uganda, Sudán y Etiopía, el presidente Salva Kiir acordó todos los puntos que impone el tratado de paz, no sin cierta reticencia.

Los puntos más importantes son:

  • Desmilitarización paulatina del país, comenzando con su capital. A partir de ahora, el control militar del país quedará repartido entre la ONU y la Unión Africana.
  • Nuevo reparto del poder. A partir de ahora, el control del Estado sursudanés será ejercido en un 53% por el gobierno central, un 33% por los rebeldes y un 7% por las principales minorías políticas.
  • Los crímenes de guerra cometidos no serán juzgados. El tratado de paz no contempla la creación de un tribunal para juzgar los crímenes cometidos durante los veinte meses de conflicto. Se estima que cerca de 50.000 personas perdieron la vida, y alrededor de dos millones de personas tuvieron que abandonar el país.

Sudán del Sur obtuvo su independencia de Sudán en el 2011, luego de un referéndum donde el 98,8% de los sursudaneses votaron a favor de escindirse de Sudán.

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La guerra civil estalló en el 2013, luego de una escalada de violencia entre las fuerzas del gobierno central y el Ejército de Liberación del Pueblo de Sudán, comandado por el ex vicepresidente Reik Machar.

Las partes combatieron por el control de las regiones petroleras del país, ubicadas en la frontera con Sudán; así como también hubo enfrentamientos en Bor, la capital de la provincia de Jonglei, fronteriza con Kenia. Diferencias étnicas (el presidente Kiir pertenece a la etnia dinka, mientras que Machar es nuer), como pugnas políticas y económicas, fueron las causales del conflicto.

Para la enviada especial de la ONU en Sudán del Sur, Ellen Margrethe Loe, el acuerdo de paz es simplemente el primer paso para poner paños fríos entre las partes. #Globalización #Estados Unidos