El equipo de investigación del laboratorio de Ingeniería Geoquímica Ambiental de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), España, inició un estudio para poder desvelar definitivamente el efecto nocivo que tienen los metales sobre los seres humanos. En el estudio se estudiaron varios huertos urbanos para ver cómo influyen los metales que quedan en las distintas capas de las zonas que se pueden cultivar de los huertos y la forma cómo repercuten en nuestro organismo.

Y aún han ido más allá porque han dividido la investigación en dos tipos de huertos, uno que representaría los efectos que tienen sobre personas adultos y otros que hacen referencia al efecto sobre niños.

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 Para poder determinar la acción dañina de estos metales "cultivables", tal como ocurriría en los huertos que podemos encontrar hoy en día en cualquier parte del mundo, se estudió la bioaccesibilidad de estos elementos sobre el cuerpo humano.

Tras el estudio, se ha comprobado que el riesgo de estas sustancias es menor a lo que el cuerpo de un humano puede llegar a admitir. Los resultados de la investigación se publicaron en la revista Chemosphere. Este estudio además de poder ayudarnos a saber cómo afectan los metales en nuestro cuerpo también servirán para poder actuar sobre ellos.

Es por tanto, una buena noticia para todos saber que el hecho de tener huertos urbanos no supone un riesgo para la población sino que tiene aspectos positivos en lo que a economía se refiere o al impacto ambiental y sociocultural.

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Por el momento, todo son puntos positivos y se anima a la gente a crear huertos urbanos para el propio consumo. 

Eso sí, no sirve cualquier suelo. Antes de poner un huerto urbano sería conveniente hacer un estudio sobre el suelo en el que se quiere hacer porque puede que las distintas actividades que hayan tenido lugar en ese espacio sean un foco de contaminantes que hayan quedado posados en ese terreno. Por ejemplo, en el estudio que se hizo en la zona de las Minas se analizaron también los metales que había presentes en estas tierras y la concentración era mayor que en los otros estudios llegando a ser incluso peligrosos para la salud. Cuando se evalúa el posible riesgo que puede haber de los metales presentes en el suelo se hace mediante la concentración de éstos en su totalidad. Aunque también hay que decir que no todo lo que hay en el suelo se absorbe con lo cuál, la cantidad que nos queda en el cuerpo es siempre inferior a la que sale en los análisis. 

Por eso siempre es mejor emplear las técnicas de biodisponibilidad.

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Éstas sí que miden la concentración de los metales que realmente nuestro cuerpo es capaz de absorber. En el laboratorio se hacen análisis que simulan nuestro sistema digestivo para saber la cantidad exacta de metales que nos queda en el cuerpo después de haberlos ingerido. Y es aquí cuando se ven más diferencias entre los distintos huertos que han participado en el estudio. La zona y el uso que se le hayan dado a los suelos antes de ser huertos urbanos es fundamental en la concentración y presencia de metales.  #Nutrición #Europa