Un estudio de la Northwestern Medicine (EE.UU.) publicado en el Journal of Medical #Internet Research, realizado para monitorear las personas en situación de riesgo e intervenir rápidamente en caso de necesidad, ha relacionado el tiempo que pasamos "enganchados" al teléfono con un posible estado de depresión.

Dependiendo del uso que hacemos del teléfono y los movimientos registrados por el GPS, es posible saber si somos felices, si estamos tristes e incluso si pasamos por un momento de depresión de acuerdo con el axioma de que cuanto más tiempo se pasa conectado a una pantalla, menos y menos que salimos a socializar en la vida real.

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Ahora, y a partir del mencionado estudio, se puede considerar que las personas que pasan unos 68 minutos o más al día mirando la pantalla de su teléfono sería porque están en una fase de depresión o a punto de caer en ella. Mientras que los que no llegan a los 17 minutos en total, es muy probable que no presenten ningún tipo de trastorno del comportamiento.

¿Y cómo se ha llegado a esta conclusión? Durante dos semanas, los expertos han monitoreado a un grupo de 28 personas, la mitad de ellos con síntomas depresivos, siendo capaces de identificar estos casos con una precisión del 86,5%.

"Podemos detectar si una persona tiene síntomas depresivos y la gravedad de estos sin hacer ni una sola pregunta", dice David Mohr, director del Centro Behavioral Intervention Technologies de la Northwestern University Feinberg School of Medicine.

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"Ahora tenemos una medida objetiva de la conducta de la depresión y la estamos detectando de forma pasiva. Los teléfonos son capaces de proporcionar los datos de forma discreta y sin ningún esfuerzo por parte del usuario."

Y eso se consigue mediante el uso de sensores y especialmente las de GPS, que por ejemplo pueden revelar una tendencia a pasar varios días en casa, de que se sale muy rara vez y de casos de aislamiento. Por eso se puede hacer una hipótesis de que se trata de un comportamiento no normal y que posiblemente se deba a una depresión o inicio de ella.

Se vió esta concordancia en todos los casos estudiados que aunque no fueron muchos, los resultados obtenidos hasta la fecha ya sirven de base para futuros estudios en los que se replicarán en un grupo más amplio de participantes con síntomas clínicos confirmados y ver si se sigue el mismo patrón. La invitación sigue siendo dejar de lado el mundo virtual y disfrutar del real plenamente. #Salud