“En esta casa vivió y/Trabajó/Felipe Cardeña. Mimo/Trotamundos niño de flor/En Secreto y sin Publicidad/inventó algunas de sus obras/más famosas”, es el texto que se encuentra en una placa colocada en un muro -un poco en mal estado- de un palacio del Paseo del Prado, en el centro histórico de La Habana Vieja, en Cuba. Es una placa de mármol, tallado en el estilo de enterramiento clásico cubano, que se remonta al menos diez años atrás.

¿Quién la puso? No sabemos. Las personas que viven en las inmediaciones  dicen que está allí desde hace tiempo: los vecinos no saben decir quien la ha puesto, o cuándo. "Siempre la he visto allí", dice Kamila Rodríguez, quien vive a tan solo unos pasos de distancia.

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"Tal vez fue la Academia de Bellas Artes", se atreve a decir un hombre que tiene una tienda a unos pocos metros, y luego agrega: "Tal vez fueron las autoridades municipales"

Me di cuenta de esta placa un día, caminando por el Paseo del Prado con un amigo. Mis ojos se fijaron en el nombre, Felipe Cardeña. Si no lo hubiera ya oído antes, probablemente, ni siquiera me habría parado a mirar la placa. Placas de este tipo, hay muchas en La Habana Vieja. Pero da la casualidad de que yo ya había oído ese nombre hace cuatro o cinco años, cuando tuve ocasión de asistir a la filmación de la película sobre la vida de este "mimo trotamundos", titulada "Me Gusta soñar".

Siempre me ha gustado el #Arte y siempre soñé con la posibilitad de descubrir algo de la vida de los artistas, por lo que me intrigó mucho saber que en La Habana había vivido un artista conocido en todo el mundo (fue invitado a tres ediciones de la Bienal de Venecia y también para la Bienal del Fin del Mundo en Argentina y Chile), de quien se contaban historias y un montón de aventuras extrañas.

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Oí con mis propios oídos unos viejos que lo habían conocido en los años en que vivió en Cuba contando las anécdotas más extrañas y divertidas.

Más tarde, llegué a ver la película en un festival de #Cine latinoamericano, aquí en La Habana. Mi interés por este artista creció ¿Quién fue realmente Felipe Cardeña?

Se dijo que había formado parte del grupo de mimos de la Gigantería, la histórica agregación de artistas callejeros de La Habana. Y esto es cierto, ya que muchos de sus colegas lo recuerdan. ¿Pero fue entonces cuando realmente desapareció repentinamente, sin decirle adiós a nadie? ¿Y de verdad tenía una colección de mariposas y las dejaba libres a volar en su taller mientras él creaba las pinturas que lo harían famoso? ¿Y de verdad iba siempre por ahi vestido de flores? ¿Y realmente se subía en las paredes, la noche, como un gato, para atacar las flores en los tejados de los edificios? Todas estas preguntas estaban en mi cabeza. Luego, durante mucho tiempo me olvidé por completo de él.

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Hasta hace pocos días, cuando vi la placa con su nombre.

Lo que está escrito en esta placa es inequívoco: Felipe realmente ha vivido en La Habana. No hay ninguna posibilidad de que éste es otro artista porque en realidad era mimo, como dice la placa, y también era conocido por ser un "Trotamundos", un sin techo, a quien le gustaba viajar por todo el mundo para atacar las flores; y también de esas flores se habla en la placa, donde se lo define "niño de flor".

¿Y qué? ¿Quién puso la placa aquí, y cuándo? La verdad, como en muchas de las grandes leyendas de la historia, tal vez nunca la encontraremos.