Casi parece el argumento de una película de ciencia ficción, pero lo cierto es que se trata de la realidad misma: un grupo de físicos del Fermi Nacional Accelerator Laboratory están trabajando en un experimento cuyo objetivo es demostrar que vivimos en un mundo de dos dimensiones, una especie de holograma. Se trata, desde este punto de vista, un auténtico desafío a nuestra concepción del espacio. El mundo en 3D en el que creemos desenvolvernos cada día no sería tal en realidad.

El mundo en el que vivimos podría ser una especie de holograma, compuesto de pequeños paquetes "gráficos", similares a los píxeles, es decir, a los pequeños cuadraditos que podemos ver en la pantalla de nuestro ordenador o de nuestra televisión cuando acercamos la vista a ellas.

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Para ello, los físicos han construido una especie de aparato al que han bautizado con el nombre de holómetro. Este es un dispositivo con la sensibilidad suficiente como para, se supone, detectar los "píxeles" que estos científicos piensan que componen el mundo que vemos. Esta especie de píxeles naturales serían de un tamaño muy inferior al de los átomos.

El experimento será dirigido por el físico de partículas Craig Hogan, quien ha declarado que su objetivo es "saber si el espacio-tiempo es un sistema cuántico al igual que la materia", tal y como ha declarado a la prensa. La idea es medir la "fluctuación cuántica del espacio", lo que hará que el interferómetro holográfico ponga a prueba la capacidad de almacenar información por parte del universo.

Los interferómetros se colocarán bajo tierra y en las afueras de Chicago.

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Cada uno de ellos envía un haz de luz láser (de un kilovatio) a través de un tubo que divide el haz. La luz se refleja en el haz, también dividido, del interferómetro gemelo, de tal modo que ambos haces de luz se recombinan. Por otra parte, cuenta con dos fotodiodos con las salidas dispuestas de tal modo que puedan medir la fluctuación holográfica del espacio-tiempo compartida por ambas máquinas.

El análisis de tales fluctuaciones de luz permitirá a los investigadores ver si el divisor del haz se mueve de manera tal que evidencie que está llevando a cabo una fluctuación del espacio.