La historia nos fascina. Como sociedad vivimos con un pie en nuestro futuro y otro en el pasado, especialmente en aquel que no está debidamente documentado y da pie a imaginar algún tipo de maravilla, un tiempo de leyendas. Una de las construcciones que más pie ha dado para despertar nuestra imaginación son las pirámides, montículos megalíticos con miles de años de antigüedad y que nos hacen preguntarnos cómo pudieron ser construidos en una época tan atrasada tecnológicamente y, lo que es más, cual pudo ser la razón de hacer construcciones tan obscenamente grandes únicamente para enterrar a un monarca. Evidentemente una de las posibilidades es que cada faraón quisiera una tumba más grande que la del anterior y llegase un día en el que los egipcios se cansasen de tanta piedra y se acabase la moda, pero esa es una teoría que en su momento ya se descartó.

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Cuanto más antigua es una construcción más despierta nuestra imaginación. Aún hoy miramos con fascinación las pirámides de los pueblos precolombinos a pesar de que los estudios han desvelado muchos de sus misterios, algunos incluso escritos directamente sobre la piedra de las propias pirámides. Hace pocos años, incluso llegó a generarse la moda del apocalipsis que predecía, supuestamente, el calendario maya para diciembre de hace ahora dos años. Lo antiguo nos hace imaginar aventuras en épocas en las que la vida era más difícil pero también más simple. Épocas donde la hipoteca no era un problema y la supervivencia de la familia no dependía de lo que alguien decidiese en la otra punta del planeta. Tiempos en los que todo lo que necesitaba una persona para comer era unas semillas, un trozo de tierra y suficiente paciencia.

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Ahora se ha descubierto en Galilea un monumento que nos habla de pueblo aún más antiguo que los que hasta ahora conocíamos y de historias aún por explorar. No pasará mucho tiempo antes de que alguien decida que este es un sustrato rico donde plantar las semillas de alguna novela y nosotros podremos disfrutar por unas horas de un mundo en el que olvidar la cuenta corriente por un ratito. #Arqueología