Desde que fuera proclamado rey de España, luego de la abdicación a principios de año de su padre Juan Carlos, Felipe VI ha visitado varios países a modo de presentación internacional. Uno de los primeros países visitados fue Marruecos, un gran socio estratégico y comercial de España, y otros países de la Unión Europea; sin embrago el gran debut de Felipe VI como mandatario y jefe de estado ante la opinión pública internacional ha sido su intervención, el pasado 25 de septiembre, ante la Asamblea General de las Naciones Unidas.

En esta oportunidad, asesorado oportunamente por su Ministro de Relaciones Exteriores Esteban Margallo, se pronunció a favor de los estados soberanos en defensa de la integridad de los estados.

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En el plano más particular de su visita a Naciones Unidas pidió el voto de los países miembros para que España pueda integrarse como miembro no permanente al Consejo de Seguridad de naciones Unidas para los próximos dos años, 2015, 2016. Se trata de una estrategia de alianzas internacionales diseñadas por el actual gobierno para posicionar a España en el marco global de la "lucha contra el terrorismo internacional", más precisamente y en concreto en la guerra que se está llevando a cabo actualmente contra el declarado "estado islámico", que opera en Siria y en Irak, y que está siendo combatido principalmente por tropas de los Estados Unidos y Francia con apoyo de más 50 países, incluidos también países árabes.

Más escuetamente Felipe VI se ha referido a España como un país moderno solidario y democrático que integra a numerosos colectivos sociales diferentes.

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Casi no ha hecho menciones a la crisis económica europea y al problema del desempleo en España. En su visita a Washington, sede de Naciones Unidas, la delegación española organizó un encuentro del monarca español con Barack Obama, actual presidente de los Estados Unidos de Norteamérica.

Felipe VI también participó de una cumbre de países sobre el Cambio Climático, que se desarrolló también de manera simultánea a esta 68 Asamblea General de Naciones Unidas, donde tuvo oportunidad de manifestar el compromiso de España para continuar luchando para detener el "calentamiento global" y aprovechó para mantener algunos encuentros con líderes mundiales, lo que favoreció su presentación internacional como nuevo jefe de estado.