Hace ahora casi ochenta años, en el año 1937, un joven físico italiano llamado Ettore Majorana predijo la existencia de una partícula que contradecía toda posible intuición, una partícula que pedía comportarse indistintamente como materia y como antimateria. Esto era así porque la partícula carecía de carga, era absolutamente neutra y por tanto nada impedía que se comportase de cualquiera de las dos maneras. Estaba en la frontera exacta entre ambas.

Esto sucedió en la época en la que otro joven y brillante físico, el británico Paul Dirac, había dado forma a la teoría moderna de la antimateria.

Dicha teoría decía que para cada uno de los elementos conocidos debía existir un elemento opuesto de carga inversa y que este elemento se debía considerar como antimateria.

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De este modo un electrón tendría su positrón y un protón su antiprotón. Cuando ambos entrasen en contacto tendría lugar una reacción muy poderosa en relación a las masas implicadas y una enorme radiación. La teoría de Mejorana venía a exponer la excepción a esa regla. Una partícula que careciese de cargas no tendría en ningún caso una antimateria, aunque podría comportarse al mismo tiempo como una u otra. Además esta falta de carga lo convierte en un elemento tremendamente complejo de detectar por los científicos porque no tendría interacciones visibles con la naturaleza que le rodease.

Como concepto era fascinante, pues volvía parte de la naturaleza como indetectable. Este elemento es llamado en la ciencia el "Fermión de Majorana". Algunos sospechan que es el material del que está hecha la materia oscura esa sustancia que parece formar una cuarta parte de todos lo que existe en el universo.

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Sobre esta base que parece sacada de una película de ciencia ficción, se añadieron más capaz de leyenda, pues el autor de esta teoría desapareció al año siguiente en un viaje a Nápoles. Ningún guionista podría haber inventado un inicio tan intrigante para una thriller científico que esta historia real.

Ahora, casi ochenta años después de su desaparición, unos científicos han demostrado al existencia de esta esquiva partícula.