El Caso Pistorius es uno de los juicios a famosos más polémicos de las últimas décadas, posiblemente el más polémico desde el juicio a O. J. Simpson. El atleta sudafricano, célebre entre otras cosas por ser el primero hombre sin piernas en participar en una prueba olímpica y además lograr pasar la primera ronda, pasó en pocas horas de héroe de su país a villano a nivel mundial.

La noche de San Valentín de 2013, el atleta paralímpico fue detenido tras disparar cuatro veces en su domicilio contra su pareja sentimental la modelo Reeva Steenkamp. Diferentes fuentes dieron la versión de que Oscar Pistorius había confundido a la modelo con un ladrón y había abierto fuego en defensa propia.

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Esta versión no fue aceptada por la acusación que trató de demostrar con diferentes testimonios e indicios que la muerte de Reeva Steenkamp no solo no había sido producto de la mala suerte y de un desgraciado error que había llevado a que su pareja abriera fuego contra ella confundiéndola con un ladrón, sino que se trataba de un asesinato premeditado.

Entre estas pruebas se incluyeron testimonios en los que se trataba de demostrar que habían sido oídos discusiones previas a los disparos y que, además, Pistorius era una persona violenta y aficionada a las armas que sencillamente esa noche decidió acabar con su pareja haciendo uso de su colección de armas.

La jueza que presidía el caso, Thokozile Masipa, dio comienzo a este el tres de marzo de este año y dicho juicio acabó hace casi un mes con la declaración de que Pistorius no era culpable de asesinato (es decir que no había existido premeditación y que realmente había sido un error) aunque sí se le condenaba por homicidio culposo alegando que existían posibilidades para evitar una muerte, por ejemplo huir de la casa o llamar a la policía en lugar de disparar.

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Ahora Pistorius oirá en dos días cuál es su pena por homicidio. En cualquier caso el héroe ha caído en desgracia y es casi seguro que jamás podrá levantarse de nuevo. Pasará a la historia no como un ejemplo de lo que se puede lograr en el deporte con esfuerzo sino como el hombre que lo tuvo todo y lo destruyó con un disparo.