Extraña noticia si las hay ésta que se refiere al "turismo de eutanasia" o "turismo de suicidio". Parece que en Suiza, como está empezando a observarse en otros países de Europa, se está avanzando mucho en el tema de la "eutanasia", mejor dicho en la legalización de una muerte digna para enfermos terminales o que padecen enfermedades sin cura cuyo padecimiento es intolerable para el paciente.

En concreto existen en Suiza varias organizaciones, que si bien todavía no están muy reguladas por las leyes, prestan ayuda y servicios para cumplir con este último deseo de las personas afectadas por las enfermedades ya mencionadas,- con los medios económicos pertinentes, por supuesto-, para hacer uso de este derecho.

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Las estadísticas informan que desde el año 2008 hasta 2012, en tan solo cuatro años, más de 600 pacientes provenientes de Alemania, Reino Unido y Francia se trasladaron a Suiza (acompañados de sus familiares, se entiende) donde les fue permitido poner fin a sus vidas de una manera digna. Según el diario El País esta práctica se conoce en Suiza como "suicidio asistido".

Alemania, Reino Unido, y recientemente Bélgica - que ya tiene aprobada una ley en concreto para legislar sobre la eutanasia- están debatiendo el problema. España todavía no ha salido del problema sobre la reforma de la Ley del aborto - la que el Partido Popular se ha empeñado en reformar- de manera que el tema de la eutanasia, si bien genera en la sociedad española debates y opiniones diversas, está todavía muy lejos de tratarse de una forma seria y de obtener por medio del parlamento una ley aceptada por todos, o al menos por la mayoría de los representantes políticos.

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Lo cierto es que tanto en España como en Argentina, cada tanto, se discute mucho acerca de la necesidad de establecer una demarcación precisa de los casos a considerar en este tipo de problemáticas.

Dicho de otra manera, hasta dónde el estado puede intervenir sobre la vida de las personas. Sobre todo en un tema tan espinoso y delicado como es el del propio final de la existencia, al cual cada individuo en particular, no solo, -supongo yo-, "que llegará de acuerdo a cómo haya vivido", o de acuerdo en lo cada uno crea o haya creído, sino que también entran en juego aquellos imponderables que determinan el deseo o no de seguir viviendo. En último caso, a mi entender, se trata de una decisión médica y clínica, pero sobre todo de los más íntima e individual, y por entero perteneciente al reino del libre albedrío de cada persona.