Ya no resulta nada raro para la gente del Vaticano los gestos de solidaridad que tiene el #Papa Francisco para con los más necesitados. Actualmente una gran cantidad de personas sin techo viven debajo de las 208 columnas que posee el Vaticano y circulan por los alrededores. Fue el limosnero quien recibió la queja de estas personas quienes aseguraron conseguir donde comer pero que no tienen un lugar donde bañarse y mantenerse higienizados. El Papa ante este hecho no dudó en ayudarlos y envió a construir duchas cerca de las columnas que dan hacia la plaza de San Pedro, también en parroquias que están cerca de allí y demás iglesias de Roma en las cuales Francisco I es obispo.

La noticia fue publicada el día de ayer en el periódico “La Stampa”, será el próximo 17 de noviembre cuando se comiencen a construir las duchas para los peregrinos. Monseñor Konrad Krajewsky es limosnero de Bergoglio, quien se encuentra encargado de ayudar a las personas que no poseen lugar donde vivir ni empleo y que están refugiados bajo las columnas y edificios pertenecientes a la Santa Sede.

Es habitual en Francisco la especial atención para con las personas pobres, así como también sus mensajes incitando a todos los cristianos a la generosidad, solidaridad y caridad para con ellos.

Antes de comenzar con su papado, Francisco o mejor dicho Jorge Bergoglio ya era reconocido en Argentina por brindar siempre ayuda a las personas necesitadas, pasaba sus días de descanso recorriendo las villas de la gran Buenos Aires prestando su oído y realizando acciones de caridad. Al nombrar limosnero a Krajeski hace unos meses, el Papa le pidió que escuche siempre los pedidos de ayuda y sugerencias de las personas más necesitadas.

Hace unos meses el limosnero de Francisco se enteró que Franco, uno de los linyeras el Vaticano cumplía años, fue por eso que le realizó una invitación a comer en un restaurante, pero se sorprendió ante la respuesta del hombre mayor quien dijo que no aceptaba ya que le avergonzaba ir a cenar porque olía mal. Desencantado ante este hecho fue que el limosnero le contó a Francisco sobre la situación y Francisco no dudó en brindar su ayuda. Los baños serán financiados con los fondos de la caridad pontificia.