Su carrera como directora es todavía incipiente pero con un solo título, In the land of blood and honey, ha logrado que su nombre suene entre las más aclamadas del momento. Los amantes del #Cine saben que Charles Laughton, el célebre actor inglés, únicamente dirigió un largometraje, La noche del cazador, pero con ese ejemplo de buen hacer ha pasado a la historia como uno de los mejores de la profesión, así que con nada más que una película, Angelina podría estar igual de bien considerada. Sin embargo, la protagonista de Maléfica lo que quiere es seguir dirigiendo y alejarse cada vez más de la interpretación.

Lo ha afirmado en la presentación en Australia de su segunda película tras las cámaras, Inquebrantable, en la que lleva a la pantalla grande la crónica real de Louise Zamperini, un corredor olímpico que llegó a ser miembro de las Fuerzas Aéreas estadounidenses y que durante la II Guerra Mundial fue capturado por los japoneses, película que ya ha empezado a cosechar buenas críticas.

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Angelina asegura que se siente más feliz en esta nueva faceta, que le encanta estar presente durante todo el proceso de producción, no solo el que se reduce a la intervención de los actores, es decir, el rodaje, sino que prefiere estar inmersa en todo el proyecto desde el inicio hasta la fase final.

Muchos actores han dado el paso a la dirección, cada vez más se antoja un movimiento lógico dentro en sus carreras, y casi todos han sido aclamados con sus trabajos en este campo: Robert Redford, Mel Gibson, Kevin Costner o Ben Affleck vieron sus óperas primas, o alguno de sus largometrajes como directores, galardonadas con el Oscar en esa categoría, e incluso vieron la película coronada como la mejor del año en que competía. Angelina no fue seleccionada por su primer film, aunque lo mereciera, pero puede serlo por el segundo, y de este modo, se situaría en la misma senda por la que ya caminó Kathryn Bigelow, que fue la primera, aunque de momento la única, que ha logrado hacerse con la estatuilla a la mejor dirección.

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Fue por Vivir al límite, y ese año le ganó, por cierto, el Oscar a su ex marido, James Cameron, que competía por Avatar. Aunque Jolie también tiene su Oscar, lo obtuvo como mejor actriz secundaria por Inocencia interrumpida, un premio completamente merecido, aunque es cierto que como intérprete la Jolie, no ha brillado demasiado a lo largo de su trayectoria. Que es una estrella es indudable, la mera inclusión de su nombre en el cartel de un largometraje sirve para que este sea un éxito de taquilla, pero sin duda es como directora como parece que puede darnos más alegrías.