Es muy frecuente hoy en día utilizar la automedicación como parte de nuestra rutina. A veces resulta mucho más fácil darle al enfermo la pastilla que nos sobró el otro día para un dolor de estómago, por ejemplo, que ir al doctor. Lo peor de todo es que es una práctica que utilizamos mucho en lo niños y que pone en riesgo su #Salud. Que si el té de la abuela, que si las infusiones de hierbas, o hasta el medicamento que le resultó muy bien al hijo de la vecina, son una buena opción cuando nuestros hijos se enferman.

Pero supongamos el caso de un bebé cuya madre lo medica porque tiene "gases" constantemente: es un bebé alimentado con lactancia artificial...

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La mamá pone el agua muy caliente, añade las medidas correctas de leche en polvo y, cuando se forman grumos (lógico por el agua tan caliente) agita fuertemente la mamadera para conseguir que se disuelva completamente. Con ello lo que logra es que se haga una cantidad de espuma  digna de una café capuccino, que es aire al fin, y que el niño deglute y que tiene dificultades para expulsar después en forma de eructo.

Eso son los "gases", aire deglutido que no  necesita ningún tipo de medicación, sino una simple modificación de la técnica a la hora de preparar mamaderas. Ponerle la leche en agua tibia y disolverla mediante el uso de una cucharita revolviendo y no agitando era lo único que se necesitaba ¡eso es todo!. No eran necesarias las infusiones,  ni "pan puerco" para sobarle la pancita, ni que lo tronaran de empacho, mucho menos medicamentos.

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Pero si mamá se los da, entonces sí provocará algo que originalmente no tenía.

Y es que el problema se presenta porque, además de la falta de información e irresponsabilidad de los padres, existen medicamentos que se venden en las farmacias sin prescripción médica; incluso algunos de ellos se anuncian  en los medios de comunicación como si de verdad pudiéramos utilizarlos como si nada!, pero que en las letras pequeñas dicen que antes de consumirlo debemos leer bien las instrucciones y las contraindicaciones, ya que, aunque su toxicidad sea mínima, representan un peligro si se toman sin precaución.

Por supuesto que este tema preocupa enormemente a los médicos y pediatras, pues la utilización indiscriminada de antibióticos no consigue otra cosa que la creación de resistencias por parte de los microbios que los hará inservibles cuando verdaderamente sean necesarios. Hoy por hoy, las infecciones provocadas por virus, no tienen tratamiento específico, y el uso de antibióticos, sobre todo, sin prescripción médica, ni acelera el proceso de curación ni protege de las posibles complicaciones.

Por ello lo mejor es acudir al médico pues podríamos provocar una enfermedad donde no la había.