La séptima partida del duelo por el Campeonato del Mundo de Ajedrez que enfrenta al noruego Magnus Carlsen con el indio Viswanathan Anand ha traído un nuevo empate que deja el resultado en 4-3 a favor del nórdico cuando solo quedan 5 partidas para que finalice el enfrentamiento.

Este séptimo encuentro casi pasa a la historia como la partida más larga en un campeonato del mundo, quedándose a solo dos jugadas de la que protagonizaron Karpov y Korchnói y que finalizó también tablas tras 124 movimientos. La partida de hoy llegó a los 122 aunque para muchos analistas Carlsen debió haber ofrecido las tablas mucho antes pues se trataba de una posición de tablas teóricas.

De hecho, en los foros que seguían en directo la retransmisión se habló incluso de conducta antideportiva o de falta de respeto al rival al pensar que podría fallar en un final así, tan sencillo para jugadores de tan alto nivel.

Carlsen se justificó diciendo que su deber era seguir intentándolo mientras hubiese una pequeña posibilidad, por ínfima que fuese y afirmó que ese era uno de sus principios como jugador: intentarlo hasta el final.

Sin embargo, no parece que esa posibilidad fuese real más allá de los deseos de Carlsen, que aunque sometió al indio a una fuerte presión, nunca tuvo realmente un juego ganador. La posición que ambos jugaron está además muy estudiada por analistas y computadoras y ambos no se salieron apenas de los caminos trillados que conducen inevitablemente a las tablas.

La defensa elegida por el indio Anand, cuya prioridad era recuperarse del mazazo psicológico que recibió en la sexta partida al haber dejado pasar una posibilidad de triunfo, es conocida como Defensa Berlinesa o Muro de Berlín y lleva a un juego muy teórico donde las blancas no pueden perder salvo que cometan errores de bulto. Esto hizo que Carlsen jugase tranquilo, tratando de apretar a un Anand que solo tuvo que seguir los caminos que ya han sido estudiados hasta la saciedad para conseguir unas tablas que pueden ayudarle a superar el golpe del día anterior.