"Bebía una botella de vodka al día mezclada con una droga euforizante", ha admitido el director de #Cine Lars Von Trier en una #Entrevista concedida al diario Politiken. También ha añadido que ha asistido a reuniones de Alcohólicos Anónimos y que lleva 90 días sobrio, pero que le preocupa que su actual estado no le permita ser creativo porque cuanto mayor era su embriaguez mejor efecto alucinógeno le producía y con más eficacia y rapidez escribía los guiones y tomaba decisiones sobre ellos. Por poner, un ejemplo de los dos estados en los que ha trabajado, Dogville, la escribió en 12 días, mientras que Nymphomaniac, su último estreno hasta la fecha, tardó un año y medio en tenerla lista para rodar.

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Ahora tiene en mente comenzar una serie de #Televisión en inglés, pero de ella solo cuenta con el título The house that Jack Built (La casa que Jack construyó), por lo que ve posible que su creatividad se quede mermada sin la ayuda artificial que obtenía de la mezcla que se proporcionaba. Apostilla incluso que "ninguna expresión creativa con valor artístico ha sido nunca creada por ex alcohólicos". Tal vez sea él el primero en conseguirlo, ya que la propia Nymphomaniac ha sido considerada como un tesoro hasta para aquellos que nunca defienden su cine.

Von Trier es un director extremo, complicado y polémico, que desde el comienzo de su carrera ha asegurado que hacía películas para remover conciencias y estómagos. Y lo ha logrado, sus largometrajes no son para todos los públicos, ni en la forma ni en el fondo, y muchas veces incomoda al espectador de tal manera que se ve forzado a abandonar la sala de proyección.

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Rompiendo las olas, Bailar en la oscuridad o Los idiotas son buena muestra de ello.

Fue presentando Melancolía en el festival de Cannes en el año 2011 que unas desafortunadas declaraciones lo llevaron a ser considerado persona non grata, y prometió entonces que no volvería a dar entrevistas para no meterse en líos, por lo que ésta ha sido la primera que ha ofrecido desde entonces. Respecto a su creatividad, cuando hace un tiempo estuvo en la duda de si podía o no volver a rodar algo que tuviera un mínimo de interés para el público, la respuesta fue Nymphomaniac, así que si de nuevo se le plantea el conflicto, más de uno le diría que no se lo tuviera en cuenta a sí mismo, ya que sobrio también es capaz de crear joyas admirables.