Lo más bonito que descubrí en Estambul, descontando los ojazos de Rebeca, fueron sus atardeceres; unos mirando a Asia, otros hacia el Cuerno de Oro, y algunos más mirando hacia el Bósforo.

El primero que conocí fue este último, el de Suleymaniye, las terrazas que hay justo delante de dicha mezquita te regalan cada día ¡sin excepción! este ocaso a tus espaldas mientras observas el Bósforo, ambos continentes, el puente de Bogaziçi que los une, el de Gálata, con todo su tráfico de barcos y su torre destacando en lo alto, más atrás también se empieza a intuir toda la zona empresarial de Estambul con todos sus rascacielos. Pero si hay algo que caracteriza a este atardecer particularmente, es que no sólo entra por los ojos, ¡también por los oídos!.. dejen que me explique...

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si consiguen concentrarse y escuchar atentos la llamada a la oración que se hace cuando el sol se prepara para dormir, podrán comprobar cómo las mezquitas que están situadas más al Este empiezan a rezar antes, y poco a poco (en cuestión de segundos) la oración va llegando hacia ti, hasta que empieza la majestuosa Suleymaniye justo a tus espaldas, la más grande de la ciudad. Otro placer es también ir contemplando como ésta se va iluminando mientras el cielo que hay detrás se oscurece.

Ahora crucemos el Cuerno del Oro por el puente de Gálata preferiblemente, atravesemos el mercado de pescado de Karaköy y sentémonos con un çay (té) a contemplar un nuevo crepúsculo, viendo, esta vez más en la lejanía, la mezquita de Suleymaniye, Fatih, el puente de Gálata (con la mezquita Nueva al fondo) y el de Atatürk.

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Verán como el sol se va escondiendo a la zaga de sus minaretes mientras estos empiezan sus preces.

Y así, continuamos en Eurpoa para disfrutar la siguiente puesta: la de Ortaköy; dando un largo paseo por el Bósforo (tampoco sería muy descabellado la posibilidad de cogerse un autobús) llegamos a un bonito mercado, con un minúsculo puerto, una preciosa mezquita y un alto y gigantesco puente que lleva a Asia (el de Bogaziçi). Cómo olvidar ese atardecer: la mezquita iluminada con las barquitas al lado y el largo puente hasta el otro continente.

Cruzamos ahora a Asia para los 2 últimos crepúsculos; primero el de Kadıköy, tras un agradable paseo por el paseo marítimo, bastante menos turístico que el resto de los lugares citados, un barrio de gente joven y más moderna. Desde ahí vimos ocultarse el sol por el Mármara, con todos sus grandes cargueros amarrados, y desde ahí se puede observar, cruzando la vista hacia el otro continente, la espectacular Mezquita Azul y Santa Sofía sobre un fondo rojo.

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Y para concluir les narraré mi favorito y el último de los que descubrí: el de Üsküdar; bordeando el Bósforo se encontrarán (más o menos a la altura de la Torre de la Doncella) con unas escaleras cubiertas de alfombras que te animan a sentarte, tumbarte ahí, pedirte otro çay e ir viendo cómo el sol va huyendo del día tras la Torre Gálata y las infinitas mezquitas de la parte antigua de la Ciudad, esa pequeña grieta que separa dos grandes mundos.

Disfruten de todas las fotos compartidas :)  #Turismo