El día 24 de noviembre, Fredrik Wikingsson un fanático de las canciones de Bob Dylan, realizó un viaje hasta los Estados Unidos para presenciar un concierto privado de su ídolo en la Academia de #Música de Filadelfia. Fredrik reconoció que llegado a ese punto pensó que era una mala broma y que algún idiota saltaría al escenario y se reiría en la cara, no podía entender que realmente Bob Dylan hiciera algo así. Comprendió que no era ninguna broma cuando a los 10 minutos de haberse sentado hubo un cambio de luces y Bob Dylan se encontraba en el escenario con toda su banda.

Al ser un concierto tan íntimo y privado dejaron su repertorio normal y ejecutaron canciones como Heartbeat, Blueberry, It's to late y una jam de blues que el único invitado no pudo identificar, Wilkinson afirmó que estaba sonriendo tanto que se encontraba como en un éxtasis, y le dolió la mandíbula por muchas horas ya que no podía parar de sonreír.

Este tipo de conciertos forma parte de un vídeo proyecto de nombre Experiment Ensam (experiencia solo), donde una persona vive una prueba que normalmente se realizaría para un público masivo. Anteriormente se realizaron proyectos en solitario como espectaculos comicos o karaokes, pero esta vez querían ir más allá y acordaron los directores del proyecto un concierto privado con Dylan.

Ander Helgeson es el director de Experiment Ensam y amigo de Wikingsson, cuando le comentó de este concepto él le suplico ser esa persona. El día anterior al evento Wikingsson, que es conocido en la TV de Estocolmo, paseó por New York junto a camarógrafos para visitar sitios emblemáticos relacionados con la estrella de la música Bob Dylan.

Afirma que ese día estaba muy nervioso ni siquiera podía comer, comenta que al ingresar en el teatro era muy surrealista poder elegir cualquier asiento, ya que todo estaba vacío, escogió sentarse en segunda fila porque creyó que era genial, 10 minutos después se bajó la luz y estaba todo oscuro y con sensación de vacío dijo Wikingsson, luego aparece un hombre en el escenario y comienza a hablar con el de las luces, me saludó y era Bob Dylan; no hubo ceremonia ni nada parecido, habló con su bajista, su baterista y empezó la primer canción. En la segunda canción les grité "¡Suenan genial!", esto hizo que Dylan se partiera de risa, el show lo terminó con una canción que no conozco, y antes de irse Dylan me dijo Pásate cuando quieras, en forma irónica, esto fue increíble. #Arte