Es uno de los actores más queridos y respetados en la industria del #Cine, de esos que reciben halagos cada vez que se cita su nombre y para más de un espectador es incluso su actor favorito. Se lo ha ganado a pulso, a base de talento, de grandes interpretaciones y de continuas elecciones acertadas a la hora de decantarse por una u otra película. Pocos actores en el Hollywood actual pueden presumir de tener una filmografía más completa y con menos errores y Denzel Washington es uno de ellos. Es más, si la película no está a la altura de lo esperado, él suele cumplir con una interpretación sin tacha, lo que lo convierte en un valor más que positivo a la hora de contar con él en cualquier proyecto.

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Denzel cumple ahora 60 años y lo hace con el remake de Los siete magníficos en el horizonte, y tras haber recogido este mismo año el Premio Donosti a toda una trayectoria, presencia en el festival de San Sebastián, en España, incluida para apoyar el estreno europeo de El justiciero, la película que en breve estrenaría. Uno de los pocos premios, el Donosti, que le quedaba por conseguir, ya que en su haber cuenta con dos Globos de Oro y dos Oscar de la Academia, uno como mejor actor secundario por Gloria y otro como mejor actor principal por Día de entrenamiento.

Su nombre, como digo, ha quedado asociado a grandes títulos y solo hay que recordar Grito de libertad, la película en la que muchos lo conocieron, Malcolm X, la que lo consagró en la década de los noventa, El informe Pelícano, Philadelphia, Contra el enemigo o Huracán, todas ellas cintas que forjaron su leyenda.

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Entrando en el nuevo siglo las películas que protagonizó bajaron considerablemente su calidad, caso de la flojísima John Q. o de Remeber the titans, pero en seguida volvió a cosechar éxitos gracias a joyas como El plan perfecto, de Spike Lee, American Gangster, de Ridley Scott, El libro de los secretos, de los hermanos Hughes o El vuelo, por la que obtuvo su última nominación al Oscar. Es de imaginar que con esta gran carrera a su espalda esté soplando las velas del cambio de década en su vida como un actor satisfecho de serlo.