Cuando somos niños pequeños nos da miedo crecer. Si bien deseamos poder disfrutar de ciertas libertades que de chicos no tenemos, de salidas, de “cosas que hacen los grandes”, hay un miedo a perder lo más valioso: jugar. ¿Pero qué sucede si cruzamos ese umbral que separa la niñez de la adolescencia, o mejor dicho de la adolescencia a la adultez, y seguimos jugando?                                                          

Hoy la cultura se adapta a esas nuevas elecciones o necesidades que como adultos muchos tenemos. Incluso siendo padres. El mercado de juguetes se amplió, su tecnología y el marketing está enfocado tanto a niños como a adultos.

Anuncios
Anuncios

Y es que jugar con un hijo es la excusa perfecta para seguir jugando.                                                   

Jugar a las escondidas, patinar sobre hielo, decorar la casa de muñecas o tener la última PlayStation, son algunas maneras que muchos adultos tienen como manera de divertirse pasados los 25 y 30 años. Entonces si eso nos ocurre y no nos resistimos a un muñeco de la nueva película de Disney Pixar (previamente vista en cine con pochoclo claro) estamos en lo llamado Síndrome de Peter Pan.

El Síndrome de Peter pan se refiere a que los adultos continúan comportándose como niños o adolescentes. Su nombre proviene del conocido personaje de la literatura infantil creado por James Matews Barrie. Peter Pan es un niño que decidió no crecer, y nos muestra una dulce tentación quedarnos en la juventud, en el País de nunca jamás.

Anuncios

Desde el punto de vista de la psicología esto es tomado de manera negativa, lo ven como  un rechazo a madurar, a ser seguros emocionalmente. Desde el punto de vista de esta nota no, ya que según un estudio científico “todos los juegos, de mesa, de rol, de vídeo son una forma de enfrentarnos al mundo desde otras perspectivas, ya sea desde la imaginación, y ofreciéndonos un mundo de posibilidades. Seguir jugando cuando somos adultos es una manera de potenciar la creatividad resolviendo conflictos”.

Lo bueno sería entonces ser adultos, ser padres y no perder el asombro, la imaginación como recurso, la música como compañía y los juegos. Muchos juegos como estilo de vida. #Argentina #Padres hoy #Sociedad Buenos Aires