Durante Guerra del Pacífico (1941-1945), el control del Estado sobre el manga se volvió tan estricto que, como consecuencia, el número de publicaciones disminuyó considerablemente y las alternativas para los mangaka de la época también. Debido a la presión que el gobierno ejercía sobre las editoriales, éstas no aceptaban ningún trabajo que no respetase las políticas estatales. Esta censura no sólo era impuesta por el Estado, sino que también entró en juego un alto grado de autocensura para evitar las consecuencias.

Las opciones para los mangaka se redujeron entonces a optar por retirarse, o adecuar sus trabajos a las nuevas exigencias del Estado.

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Básicamente, lo único que podían hacer eran: tiras que promoviesen la solidaridad nacional, caricaturas denigrando al enemigo, o panfletos propagandísticos orientados tanto a los civiles como al ejército.

Uno de los primeros mangas en lidiar con el tema de la guerra fue Norakuro, que se publicó por primera vez en 1931 en la revista Shōnen Club. El protagonista es un perro negro llamado Kurokichi, que decide alistarse en el ejército. A partir de aquí comienzan una serie de desafortunadas aventuras, ya que todo lo que intenta hacer bien, le sale mal. 

La respuesta de los lectores fue tan favorable que Kurokichi llegó a convertirse en teniente. La tira finalizó en 1941, justo antes del comienzo de la Guerra del Pacífico.

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Un manga que logró sobrevivir durante la época de la Segunda Guerra, ya que adaptó su contenido a lo que el gobierno consideraba aceptable, fue Fuku-chan. Su creador, Yokohama Ryūichi fue incluso enviado a la zona de Guerra para crear cómics al servicio del ejército japonés.

Fuku-chan era una tira que apuntaba a la familia y a los niños, mostrando la vida durante la guerra desde el punto de vista del protagonista, un niño de 5 años llamado Fuku y de su familia. Se publicó en el Asahi Shinbun de 1936 a 1944. Después de la Guerra continuo en Mainichi Shinbun de 1956 a 1971.

Cuando el manga empezó a publicarse la guerra entre Japón y China era inminente, por lo que el tema bélico estuvo presente desde el comienzo.  Pero a medida que la guerra avanzó, la vida cotidiana de la gente empezó a verse más restringida y esto puede verse en la tira. Sin embargo, los personajes nunca dudan sobre la victoria de Japón y se muestran dispuestos a sufrir para conseguir los objetivos del Estado.

Fuku-chan fue una parte integral de la propaganda doméstica destinada a elevar la moral y ser un modelo de comportamiento para los lectores.

En el próximo informe volveremos con la historia del anime para hablar sobre los primeros largometrajes y la introducción del color.  #Comics