El mensajero de los silencios es la obra estelarizada por Nati Gutierrez y Guido Granati, ambientada en el siglo actual pero desde una perspectiva medieval.

Lleva el tinte trágico de una opera pero alude también al drástico shakesperiano en su lado romántico e idílico.

No está de más decir que podrá verse representar en el #Teatro Brin, en la calle ministro Brin del barrio de La Boca (Buenos Aires), llamada por algunos la capital mundial del teatro.

Se conoce a los actores, danzeros y músicos durante las escenas y se sobre entiende la temática en torno a la obra.

El público, luego de permanecer en sus asientos durante la obra, agradeció por demás a los integrantes y al director que dieron sus saludos generales al concluirla.

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¿Es tan difícil hacer un público para el teatro o el musical que sea fiel a las escenas mientras el mayor goce dentro y fuera del asiento se trata en lo trágico? Como cualquier respuesta es acertada me limito a responder que siempre, pero que el público quede o no en sus butacas no tiene nada que ver con la continuidad de una obra, sea esta nueva o antigua.

Lo que trata de diferente a esta sociedad de actores es que en su estigma, véase en el diccionario la definición, está en el trato con el público en la sección de "improvisos", ya que es probable que una vez que vea la obra pueda fallarle el recuerdo de lo que vivió allí y quiera, pomposamente, exhibirse usted mismo una vez más frente al escenario para atreverse a repercutir de la forma en que el teatro le es llegado a su autoestima.

No escribo que lo que sucede allí queda allí sino todo lo contrario, que lo que usted vive frente al escenario queda explicitamente en su vida diaria hasta encontrarlo en el baño o la ducha rememorando usted mismo lo que sucedió aquella tarde o aquella noche en el teatro.

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La obra dirigida por Andrés Tes muestra al hombre sumido bajo el mandato de sus deseos y a la mujer bajo la daga siempre oportuna de sus necesidades.

El ente mismo, Divino, encolerizado, aún no percibe al carácter humano en su totalidad, por lo que ausculta su perturbación y diluye toda necesidad de angustia entre sus manos, muecas y actitudes. El reproche ante el acto mismo de la existencia de la vida se aparta de la escena cuando entre reacciones de los actores se percibe el sustento por el que al director se le ha inspirado la obra.

La obra puede buscarse a través de Facebook o a través de Google en la página principal del teatro Brin. #ocio #Cultura Buenos Aires