Una vez más, activistas de AnimaNaturalis Internacional manifiestan su rechazo ante el maltrato animal. Esta vez, ha sido en la Plaza del Rey, de la Ciudad Condal, testigo de más de un centenar de cuerpos desnudos, rociados con un líquido que imitaba la sangre y en una representación que no puede dejar indiferente a todo aquel con un mínimo de conciencia.

La protesta, en esta ocasión, iba dirigida contra la próspera y cruel industria peletera con la intención de concienciar a la sociedad del sufrimiento al que se somete a millones de #Animales inocentes e indefensos, para que, unos cuantos, lo luzcan a modo de poderío económico y estatus social.

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Esta protesta estuvo secundada por Bastet Davinia y Judit Benavente. Las modelos manifestaron su rechazo a esta industria, mostrando carteles bilingües, donde se podía leer: "Los animales necesitan su piel, tú no". De igual modo, manifiestan dar voz a los sesenta millones de animales que, cada año se matan en el mundo, después de pasar terribles sufrimientos en las granjas peleteras. Tras esto, se acomodaron sobre el montón de cuerpos ensangrentados, vistiendo, tan sólo, sendos abrigos de piel.

Después de pasar la corta vida que se les permite encerrados en habitáculos diminutos, se les gasea o electrocuta por la boca o por el ano, previamente al desuello que, en multitud de ocasiones, se realiza a animales que aún permanecen con vida. Y ahí les dejan, desangrándose en un inimaginable sufrimiento.

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Como defensora de los animales, me uno a todo tipo de protesta contra el maltrato animal.

En España, país donde se confunde el arte con la tortura, y donde a la muerte se la viste de "fiesta", somos cada vez más los que alzamos la voz ante estas prácticas, del todo primitivas, salvajes y con claros rasgos de psicopatía, tanto en los que las disfrutan, como en los que las practican. La otra cara, la buena, son los santuarios, donde, por fin, viven en paz animales de granja, rescatados de un sufrimiento y una muerte seguros. Y países como México que, recientemente y por ley, ha conseguido abrir las jaulas de víctimas circenses. Desde aquí digo "no", a la industria peletera, a la salvaje explotación de animales de granja, a las corridas de toros, al cruel lanceo del Toro de la Vega, a los ardientes toros de Medinaceli y embolaos y así, en este país de pandereta, suma y sigue. Pero ya, por poco tiempo.