Cuando todo el mundo conoció el nombre de nuevo Papa, las miradas apuntaron hacia nuestro país. ¿Cómo era? Los medios querían averiguar qué se escondía detrás de un religioso del que no se conoce nada feo.

Un compromiso con obrar y no solo hablar, esa sería la reflexión que a uno puede dejarle la labor realizada antes del papado y ahora cuando ya se encuentra más asentado no ha hecho más que continuar su manera de entender el mensaje de Cristo.

Con frecuencia vemos noticias de todo tipo, algunas curiosas, como aquella señora jubilada que unos ladrones le robaron la plata que tenía ahorrada para ir al Vaticano y ante el llamado de su hija acabó con la sorpresa del Papa Francisco que llamó a su casa para hablar con ella y consolarla.

Anuncios
Anuncios

En otras ocasiones hemos visto sus detalles con los más necesitados que se apostan noche tras noche en la zona de las columnas de la Plaza de San Pedro. Desde mirar por su higiene hasta pasear de incógnito para saber su estado y sus necesidades más básicas. Muestra de la importancia que Bergoglio da a los detalles que, más allá de alcanzar a una o a diez personas, representan el símbolo de los pequeños gestos que si todos hiciésemos en nuestras comunidades, quizás, no habría tanta personas pasando penalidades.

El primer responsable de la Iglesia católica no solo entiende de actos esporádicos, con frecuencia le hemos visto actuar de primera mano en los escándalos sexuales que por desgracia aparecen cada tanto entre religiosos de toda condición, no ha tenido reparo en condenarlos e incluso llamar a personas que han sufrido mucho por las secuelas que quedan de tales execrables actos.

Anuncios

Quizás el último episodio y uno que quedará para los libros de historia será la intermediación valiosísima en la reanudación de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Los dos jefes, tanto Raúl Castro como Barack Obama, agradecieron en sus respectivos discursos la gran labor mediadora del Papa en un tema que ha tenido a dos países vecinos enfrentados sin hablarse durante 50 años. Ejemplo de vida para los cristianos y también para los que no lo son, que cunda el ejemplo es el mejor deseo para el 2015.