Escucho a la señora Carrió asegurar que nos hundimos (por decir algo coherente), a Mauricio Macri pedir que paguemos a los fondos buitres y hagamos lo que nos dicen porque si no, quién sabe qué nos va a pasar. A un señor, del que no recuerdo su apellido aunque sé que forma parte del ámbito de la Justicia, exigiéndole a la Presidente que se calle... Perdón... ¿¿que se calle?? Sí, le dice eso.

Al señor Lagomarsino lo leo, profiriendo insultos contra la Dra. Cristina F. de Kirchner, nuestra jefa de Estado (sin comentarios); al gobernador De la Sota ofendiendo a un twittero porque le cae mal lo que piensa, etc. Así podría seguir unas horas más, pero no vale la pena.

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La pena me la va barnizando otra gente: los que no me dejan "ver" la otra punta de la calle en el centro de Carlos Paz por la cantidad que son, miles y miles. Los que me hacen esperar por una mesa para cenar en el centro de Córdoba capital, y miren que somos muchos los que esperamos ¿eh?

Veo la Plaza San Martín repleta de gente paseando, tomando un helado, sacando fotos, hablando en otros idiomas...

Esos personajes antes mencionados me hacen pensar que nos quieren hacer pelear, ¡y no estamos peleados! Intentan que nos enemistemos porque eso le conviene a algunos, pero no a la mayoría.

Los simples mortales de nuestra querida #Argentina no queremos pelearnos, no insistan. Si tan sólo faltan unos pocos meses para las elecciones generales; ¿por qué noble causa intentan crear un clima "enrarecido"? Busquen candidatos con sus mismas ideas, apórtenlas para el bien común y sigamos.

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Eso es suficiente para mí.

Prefiero creer que las cosas positivas van a prevalecer y que algún día voy a leer, no "florcitas" tiradas entre los políticos ni desde los medios, pero sí coherencia. Que voy a ver, leer y escuchar comunicaciones respetables, demandas con tolerancia, opciones para el que está haciendo cosas y que por tal razón se puede equivocar. Por el solo hecho de hacer.

Me va a encantar que al presidente que esté se le exija trabajo, transparencia, idoneidad; eso está perfecto, pero con altura, con derecho a réplica. Con enseñanza para los que vendrán, para los que quieran venir. En definitiva, ese día me sentiré más argentino que nunca.