Quizás a muchos de los que les interesa la política (según el consultor de PRO Duran Barba esa población se reduce al 23% del total) les llame poderosamente la atención el crecimiento del electorado de los candidatos del PRO (por lo menos en determinadas ciudades y provincias del país). Aquí un posible análisis de lo que sucede con este partido político que proyecto gobernar los próximos cuatro años desde el sillón Rivadavia de la Casa Rosada.

Si uno hace memoria, o busca por YouTube, la manera de comunicar del joven Mauricio Macri en los años posteriores a la presidencia de Boca son muy distintos a la manera actual. Lo mismo sucede cuando se lanzó como candidato a jefe porteño y a lo que fueron sus campañas por la reelección en la ciudad autónoma de Buenos Aires (salvando las distancias de que ya contaba con los recursos del Estado para armar una buena campaña).

Más allá de su gestión (que en sus comienzos muchos pensaron que no podría gobernar mucho tiempo, pronosticando conflictos con empleados públicos, manifestaciones por recorte de gastos, etc) se aprecia un crecimiento cuidadoso a la hora de comunicar y de trasmitir su visión del mundo. Desde que se incorporó (o lo convocaron) al ecuatoriano Jaime Duran Barba el discurso mediático se acrecentó y cambió por completo.

A la ya conocida convocatoria de personajes que “no participan en política” (por lo general personajes de la farándula o deportistas) se le sumó un discurso en el cual coinciden todos: evitar hablar de propuestas o posturas políticas y sí llegar al corazón de “la gente”: lo que importa es emocionar.

Para ejemplos recientes cabe destacar el llanto estratégico que tuvo Miguel Del Sel en un “debate” organizado en el canal TN, donde no lo solo pidió ser el último entrevistado, sino en sus últimos 60 segundos apeló a emocionarse ante las cámaras acusando que “sufre mucho las críticas injustas” que le realizan los opositores.

Es un cliché en el PRO: hablar de experiencias de la vida privada de sus candidatos. “yo podría estar cómodo con mi trabajo, con mi familia” para contrarrestar que tomaron la decisión “de comprometerse por la gente”. De ahí parten anécdotas, con nombre y apellido, de vecinos que conocieron en sus campañas y que les cuentan sus problemáticas diarias (generalmente la inseguridad). Buscan la adhesión del televidente-escucha recurriendo a vivencias cotidianas.

Otro ítem del manual discurso PRO es evitar hablar de discusiones o conflictos (lo que mediáticamente se conoce como la “grieta”). Ellos solo quieren solucionar los problemas de la gente para que vivan tranquila y puedan salir a la calle con sus reposera como “hacían nuestros abuelos” (nunca dicen en que época ni contexto político-economico-social).

Todo forma parte de un “manual PRO” que se filtró en la web, en la que se deja constancia de estos discursos. Todo comandado bajo el puño y letra de Duran Barba, que sin dudas, es para tener en cuenta a la hora de analizar la forma de comunicar del PRO.

Por último, en conexión con lo mencionado, otro punto que buscan el evitar es la exposición de referentes ligado a los partidos tradicionales (peronismo y radicalismo). Por la razón de que buscan ser la alternativa a los candidatos “politizados” para ser coherente con su discurso de sus candidatos que “no vienen de la política”. (El caso santafesino de Reuteman puede funcionar como la excepción pero responde a un caso muy puntual de Santa Fe).

Quizas esto ayude a entender un poco más el crecimiento del PRO como una fuerza y alternativa de cara a las elecciones presidenciales del 2015. Aquí solo se analizó lo discursivo. Ya habrá tiempo de hablar de su gestión en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y de porqué, sin dudas, resultó, en alguna forma, atractiva y cómoda para el electorado porteño.

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