ESCENA PRIMERA

Casa de los Arizmendi

Juan Pablo.- Che Javier, ¿Viste la nave que se compraron los de enfrente?Javier.- ¿Te referís a los mal nacidos de los Gonzáles – Arameta? De ser así la verdad que no me interesa.

Juan Pablo. – Si a ellos me refiero boludo, el señor Germán se va a morir de la envidia cuando la vea.

Javier. – Igual, lo más lindo que tienen los vecinos son las dos mucamas, ¡que fuertes que están loco! Las de esta casa son dos bagartos terribles. (Exclamó con amargura)

Juan Pablo. –Si, en eso hasta yo los envidio. A las miquis de enfrente las agregue al Facebook pero no me aceptaron.

Javier.

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– Yo tengo el cel de una, después te lo paso así miras su foto de Watsapp, ¡alto gato! 

Entra el señor German Arizmendi

Arizmendi.- ¿Se puede saber que están haciendo ustedes dos acá? (Entra Arizmendi con las manos en sus bolsillos y un dejo de reproche en su rostro). 

Javier. – Perdón señor, estamos en la cochera terminando de lustrar el auto para llevarlo a la empresa, de paso mirábamos el nuevo coche de los Gonzáles – Arameta. 

Arizmendi. – Ni me hables de esa familia, se la pasan compitiendo para ver quien tiene el mejor barco, la mejor casa, mejores fiestas, no los puedo ni ver. Mientras yo viva nadie de mi familia hablara ni tendrá relación alguna con esos energúmenos. (Gritaba mientras su cara se ponía violeta de la envidia).

Encima tengo que soportar a los amigos en común que te cuentan a donde se fue de vacaciones o las fotos que sube al Instagram… ¡Que carajo me importa!

Aparece el señor Alfredo Gonzáles - Arameta

Arameta.

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– ¿Te gusta mi nueva adquisición Arizmendi? Anda juntando platita, porque para comprarte una de estas vas a tener que meter horas extras en tu empresucha. (Decía refiriéndose al nuevo Mercedes Benz alta gama que había adquirido)

Arizmendi. – No me hagas reír Alfredito, con lo que sale mi yate me compro tres de esos. Además escuche algunos pajaritos que me dijeron que tu empresa no esta muy bien en este momento, en cambio la mía subió la producción un 300% este año. Va, no se para que te lo cuento si ya te habrás fijado en mis acciones en la bolsa por Internet ja ja ja. (Reía con aires de superioridad)

Arameta. – Callate perejil, sino sabes no hables, porque me cruzo y te callo a los golpes.

Entra la señora Beatriz  Arizmendi

Beatriz. – Tomatelas Arameta, porque en vez de buscar pelea con nosotros no vas a ver que esta haciendo tu mujer, que si no se esta encamando al personal trainer pega en el palo. (Ella y la mujer de Arameta eran amigas en el pasado)

Arameta. – Que raro, tenía que aparecer la mal educada como siempre, lo sabrás por experiencia, el gatero de tu marido anda de bulo en bulo todas las noches.

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(Sonríe en tono de burla)

Beatriz. – Por lo menos el esta acá en este momento y no con su personal trainer ja ja.  

-En aquel momento la bronca de los sostenes de ambas familias estalló y se desató la pelea-

 Se desata la pelea

Arameta. – Ya me cansaste Arizmendi, salí y te reviento a vos y a los boludos de tus choferes. 

Javier. – Dale salame, veni si te animas, te la pasas boconeando atrás de la PC con las redes sociales. ¡Acá me tenes! (Exclama mientras desabrocha su camisa para comenzar la pelea).

Llega el móvil policial del barrio privado

Móvil. – ¿Qué esta pasando acá? ¿Cuál es el problema ahora?

Arizmendi. – Como siempre oficial, este hombre no tiene otra cosa que hacer que incitar a la violencia hacia nosotros.

Arameta. – Las pavadas que hay que escuchar, mejor metete para adentro antes de que te haga una denuncia por calumnias e injurias.

Móvil. – Bueno bueno, a ver, la cortamos acá porque sino me los llevo a los dos a la comisaría a declarar. Cada uno vuelva a lo suyo y no quiero escuchar un nuevo llamado por disturbios en esta cuadra. (Ambos vuelven a sus casas.) #Argentina #Libros #WhatsApp