Vivir en el sur de #Argentina tiene sus privilegios, pero para aquellas personas que vivimos de un sueldo de empleado o somos de "clase media", nos cuesta remontar en situaciones diarias que nos superan día tras día. Mi familia está a un nivel de vida muy bueno, no me quejo. Sólo que se nota mucho la diferencia, viviendo en las mismas calles, tanto con una persona que vive de un sueldo mínimo y otra que vive de un sueldo de "petrolero".

Esto influye mucho en la vida cotidiana, en cada cosa que hacemos día a día en la provincia de Neuquén. Un alquiler de una casa con dos habitaciones, un departamento chico, están aproximadamente 10.000 pesos por mes.

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Depende la zona donde uno la busque, a veces son mucho más altos los costos. Y es muy vergonzoso ver como familias viven a los pies de las montañas, sufriendo el frío y el calor, otras que a pocos metros viven de diferente manera.

Con esto me refiero a que esta zona del sur esta declarada "zona petrolífera", y tiene escuelas muy pobres y familias que necesitan ayuda urgentemente. ¿Dónde están aquellos que prometen una mejor calidad de vida para las personas del pueblo? Seguramente, haciendo tratos millonarios en zonas petrolíferas.

Quiero que todos formemos parte de Argentina, una república  rica en todo sentido. Tanto para personas humildes y trabajadoras, como para personas que cumples "funciones" y no deben estar en el lugar que están puestos.

Cada día que pasa se remarca esta situación, que no digo que sólo pase en esta zona.

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Debe de ocurrir en muchas partes del mundo. Pero es está la que hoy me toca vivir. Siento desde lo más profundo de mi alma que hay cosas que se pueden cambiar. Empezar por uno, quizás comience a solucionar algo. No lo sé, no somos los encargados de mediar o tratar sueldos, tratos millonarios, construcciones que sólo favorecen a políticos.

Concluyendo con esta opinión, que de seguro compete a muchas personas y familias de este maravilloso lugar, dejo en claro que no repudio ni estoy a favor de ninguna rama política. Sólo intento hacer llegar lo que uno siente al salir de su casa, al ir pagar las cuentas, y al ver a los ojos a nuestros hijos. Pensando en que tengamos todos las mismas oportunidades, porque vivimos todos juntos y nos debemos de ayudar.

No miremos hacia en costado. No seamos indiferentes.