Una triple derrota arrolla nuestra vida. Primero: nuestras previsiones son sistemáticamente desmentidas y nuestros proyectos no se realizan nunca completamente. Segundo: nuestro deseo de dar sentido a la vida no está nunca satisfecho. Tercero: todos tenemos la certeza de la muerte.

¿Tiene entonces sentido la vida? Esta pregunta espontánea es paradójica. Uno se pregunta si la vida tiene sentido, porque ya tiene una imagen implícita de lo que sería una vida con sentido. ¿Si hay inconsistencia, el no-sentido, el trágico, la muerte... la vida sigue teniendo todavía sentido?

Una vida que tendría sentido sería aquella en la cual estuviera la paz y no la guerra, la justicia y no la injusticia, el placer y la alegría y no el sufrimiento y la desgracia.

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Pero esta idea es imaginaria, y la debemos destruir con nuestra lucidez.

Yo no acepto la cuestión del “sentido de la vida”. Pero esto no significa que el vivir no sea un bien. El sentido total de la vida se nos escapa. La sola pregunta que podemos formularnos es si el hecho mismo de vivir es bueno; si es “hermoso” vivir. Esto es lo que debe interesarnos.

No debe preocuparnos una eventual o hipotética finalidad de la vida, sino la dimensión concreta del mismo hecho de vivir. Entonces si la vida puede aparecer insignificante, queda que vivir es algo fundamentalmente bueno. La duda, el vacío, el no-sentido de la vida, no quitan el gusto del vivir.

Lo que tiene sabor es el mismo hecho de vivir, no por las cosas que nos da la vida, sino por la fuerza y la alegría que contiene en sí mismo el vivir.

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Por la posibilidad que se nos brinda para gozar, apreciar, ver, comprender...

En fin... vivamos, hagamos, no nos quedemos con los brazos cruzados. Pero si lo que hacemos fracasa, o sirve a pocos o produce algo diferente de lo que uno espera... no nos sorprendamos. No podemos decir que la vida tiene sentido, pero debemos aceptar el don y el riesgo de vivir. No se trata de encontrar un sentido o una plenitud, sino de ser sujeto de nuestro vivir.

¡Vivir! Esforzarnos por comprender, buscar, gustar, vivir. Lo que podamos hacer con nuestras fuerzas, hagámoslo... No podemos escapar al vivir. Vivir es bueno: es el don que nos han hecho de algo bueno...y si podemos construir las condiciones de una vida mejor, para todos, no nos echemos atrás. #Argentina #Papa Francisco