El fútbol argentino fue nuevamente empañado por las míseras características que vienen predominando últimamente en los fallos arbitrales, designación de árbitros, negociaciones que no buscan la imparcialidad, y los intereses en principio económicos por los gobernantes de turno, como los propios de las dirigencias de los equipos. Pero desde hace decenas de años, parece que nadie se da cuenta que el único perjudicado es el mismo deporte que tanto nos convoca.

Lo acontecido en la final de la @CopaArgentina donde Boca Jrs. se impuso ante un perjudicado Rosario Central (2 - 0) con un penal mal cobrado y la segunda anotación en offside, denotó la falta de responsabilidad, y capacidad, para estar a la altura de un proyecto y de una utópica organización que posea lealtad y transparencia.

Anuncios
Anuncios

Cercano a la política y tal vez nuevamente "incomprobable", se haya manchado la pelota que una vez mencionó un profeta de la materia, como Maradona.

Lamentablemente el papelón y la descarada actuación del árbitro Ceballos, además de perjudicar y sepultar la ilusión de casi 30 mil almas que acompañaron a Rosario Central, puso en jaque "una vez más" la seriedad de nuestro fútbol. Y por la viralización, como la difusión del espectáculo hacia todo un continente, y el alcance posible por medio de las redes sociales, se vuelva a desconfiar en el fútbol argentino.

Por decisión de las máximas autoridades del Consejo de Árbitros de @#AFA, tanto Ceballos como el lineman Aumente, cómplice de sus cuestionados fallos, quedaron suspendidos por tiempo indeterminado para dirigir en el ámbito local, y ni mencionar el internacional.

Anuncios

Prontuarios y antecedentes hay de sobra a lo largo de la historia.

Además de las explicaciones pretendidas por los dirigentes del club rosarino, entre ellos el vicepresidente Cefaratti, la cúpula dirigencial exigió que el partido se juegue de vuelta, pero carente de legitimidad eso no sucederá. Ya es historia y Boca recordará su segundo título en 72 horas, que hasta aquí lo tuvo bien merecido por coronar un año magnífico desde la llegada de Tévez.

Nunca se supo por qué "si no te benefician, te perjudican", pero el asunto es que volvieron a manchar el deporte que apasiona a los argentinos, como por ejemplo con aquellas recordadas experiencias como el descenso de River o la exclusión -para siempre- del árbitro Brazenas, por la polémica final de Vélez vs. Huracán.

La solución tampoco es que Ceballos no dirija más y dejar una persona sin trabajo, pero sí deberá cumplir una pertinente sanción, así como su cómplice "erróneo" Aumente. La verdad es que la limpieza, tiene que generarse de mucho más arriba, jerárquicamente hablando.