El anime es un fenómeno mundial que suma adeptos todos los días, la industria del anime cada vez se vuelve más masiva y teniendo a Japón como el exponente más claro, será interesante conocer un poco como es el presupuesto que se maneja en este mercado.

Producir un anime no es una tarea fácil y menos para los estudios de animación que disponen de poco personal, según afirmo Masamune Sakaki, un productor y encargado de renderizar escenas de anime, producir un anime promedio que cuente de 12 episodios como es habitual, cuesta casi 250 millones de yenes japoneses (lo que se traduciría en alrededor de 2 millones de Euros), pero la mayoría de los pequeños y medianos proyectos no recuperan dicha inversión.

En realidad la industria sobrevive gracias a un selecto grupo de éxitos, e inversiones de adaptaciones originales que rara vez resultan ser provechosas.

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Takayuki Nagatani, un reconocido productor, su última obra fue Shirobako (un anime que trata justamente de cómo se maneja la industria de producción de #Animación en Japón), afirmo que para sustentar los costes de su obra de 24 episodios, tuvo que invertir en merchandising y eventos promocionales, solamente para no tener grandes pérdidas.

En el mercado del anime, los productores e inversores piensan cuadrar el presupuesto según las futuras ventas de DVD’s, lo cual es un negocio sin futuro, pero así es como se hace” afirmo Takayuki. Esto podría explicar porque animes tan famosos como Dragon Ball Super, sufre de episodios con tan precaria animación, ya que Toei Animation apunta a grandes ventas en DVD’S. Otro de los puntos a resaltar de la industria del anime, es la precariedad laboral, parte de la cual se ilustro en el anime Shirobako de Takayuki Nagatani.

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La mayoría de los estudios de animes apuestan a muchos proyectos en simultáneo y esperando obtener un repentino éxito. La mayoría de los animadores trabajan de forma independiente, y los pequeños estudios recudan grandes deudas al no poder pagar a sus colabores, retrasándose en proyectos y disminuyendo su calidad. En este mercado los animadores cobran por dibujo, no tienen un salario fijo, así que su salario depende de cuánto trabajo les den y cuanto son capaces de hacer.

Sin embargo el ritmo de la industria hace que los novatos sean excluidos muy rápidamente al no poder cumplir con los plazos y exigencias impuestas por los estudios de animación, logrando que el mercado sea aun más cerrado y selectivo.

Después de tener en cuenta todos esos factores, ¿es realmente rentable producir un anime actualmente?, la respuesta es sí, siempre y cuando sea un éxito relativamente grande. El gran problema de la industria del anime es que se filtra de forma gratuita casi a todo el resto del mundo de manera ilegal.

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El público disfruta de las series de forma pirata, a pesar de que varias plataformas de video como Crunchyroll y Netflix están adhiriendo anime a su cartilla, la falta de inversión en mercados fuera de Japón, y principalmente en América Latina, crea grandes mercados negros anime, que no ayudan a la industria como tal. Es necesario un replanteo de parte de los exponentes de anime más grandes de Japón para expandir sus fronteras hacia nuevos horizontes, de forma que el anime sea más accesible de forma legítima a nivel mundial.